miércoles, 22 de septiembre de 2010

Martín visto por ojos mexicanos - Primera Parte

Lilia Rebeca es una amiga que conocí durante mi estadía en México, fuimos compañeras de clase en la maestría y poco a poco nos fuimos reconociendo y volviendo inseparables. No conocía ni a Martín ni a Miguel y precisamente durante este mes nos visitó. Y me dio el mejor regalo que me pudo ofrecer: su visión de Martín, su mirada crítica, emocional y amorosa. Los dejo con su texto, aunque por ser tan extenso, lo dividí en tres entregas. Vale la pena leerlo y tratar de comprenderlo, sé que mi amiga es muy estructurada en su lenguaje, pero sus reflexiones llegan al alma y también nos ayudan a repensar el mundo de la discapacidad:

A Juan y Carolina por permitirme estar en apenas un segmento del curso de sus vidas.
A Martín y Miguel por hacer de mi tránsito por Bogotá la más alegre estadía.

Martín o el susurro de la identidad

Martín, como todo ser en el mundo, es y representa un cúmulo de condiciones y relaciones que van mucho más allá de lo evidente.  De acuerdo con el diagnóstico general ya ampliamente descrito en este espacio por su madre,  socialmente  incorporamos a Martín al grupo de personas con discapacidad o,dicho eufemísticamente, con capacidades diferentes. Lo primero que habría que hacer notar es que el término capacidad no sólo se refiere a condiciones intrínsecamente potenciales de desarrollo, sino tal y como lo explica el diccionario Larousse en su primera acepción, capacidad es: “espacio de un recipiente, un local u otra cosa para contener algo”.  En ese sentido, es mucho y muy diverso lo que Martín contiene y lleva consigo en su ser, se trata del mundo, ni más ni menos.

El mundo de Martín, como el de cualquier otra persona, está constituido por relaciones significativas que se establecen con el entorno; como sabemos, el entorno de Martín está conformado básicamente por sus entregados padres, su considerado hermano y por todas aquellas personas que participan de manera directa, en muchos niveles y sentidos, en su programa de rehabilitación; empezando por doña Maria y Angelita, amorosos vínculos entre lo familiar y la intervención terapéutica. En el mundo de Martín todos están interesados en brindarle los cuidados y las herramientas para potenciar su desarrollo y él es consciente de ello como pretendo señalar a continuación.

La interioridad de la exterioridad 

Como todo niño de su edad, Martín interioriza el mundo de manera sintética y muy particularmente a través de las sensaciones, las cuáles no excluyen al lenguaje, ya que ante todo, las palabras con las que Martín se relaciona más a menudo son palabras de un amplio léxico que amorosamente van dirigidas a él; pero también las que escucha, en los más disímiles contextos en las conversaciones de los otros y decodifica –pienso– primordialmente a través de los tonos de enunciación, es decir, del sentido que las palabras comportan no sólo en su estricta correspondencia semántica sino en la intencionalidad de quienes las usan, por lo que Martín distingue claramente las situaciones de alegría, de incertidumbre, de enojo, de súplica, de felicidad, de melancolía, de referencialidad que se producen a través de narraciones y descripciones, e incluso, de conocimientos prácticos o abstractos a través de los tonos explicativos y argumentativos.

Como en todos los niños, el lenguaje hablado en su entorno, acompaña la experiencia de cada día: Hacer la rutina, salir a pasear, estar en casa, ir a la escuela y todas las percepciones que estos hechos implican y que van más allá de lo lingüístico, instaurándose en otros ámbitos de comunicabilidad: la de los sentidos.  

Perceptualmente hablando, la arquitectura mental de Martín configura espacialidades diferenciando la casa de la calle, de la escuela, del parque…, relacionando también los rostros conocidos y desconocidos de los otros que aparecen en cada lugar; discrimina temporalidades: la mañana, la tarde, la hora de la comida, la noche,  haciendo consciente actividades que se realizan en los diferentes momentos del día. Martín percibe y por lo tanto sabe, la diferencia entre el dormir y el despertar.

Martín está inmerso en un mundo social: las prácticas y las ritualizaciones de su comunidad lo alcanzan y participa de los momentos festivos desde los cumpleaños hasta las fechas especiales celebradas en la escuela,  de los ratos de esparcimiento, de la reorganización familiar ante la llegada de una visita; del cuidado de sus mascotas, de la compra de la despensa los fines de semana, de los juegos con su hermano, de las prisas matutinas para llegar a la escuela que incluyen el regaño materno por no estar en disponibilidad de estar a tiempo si Martín amanece con mayor pereza que otros días. 

Algo importante: Martín no escapa a la realidad mediatizada. En el regazo de su padre percibe,  observa,  la relación que existe entre el marcador y las aceleraciones cardiacas durante un partido de tenis, o la tensión corporal producida por la puntuación musical en una película de misterio. Sentado en las piernas de Carolina la acompaña mientras su madre revisa y responde su correo electrónico. A veces su mirada se posa sobre su propia imagen en este blog. Martín reconoce la programación infantil y no está exento de consumir junto con Miguel, su hermano, la programación de Discovery Kids: las canciones y bailes de Los Backyardigans también marcan su ritmo.

Martín degusta entre una diversidad de sabores, olfatea el perfumado café colombiano relacionándolo con el inicio de la jornada, percibe perfectamente la diferencia entre el agua, fría, tibia o caliente cuando lo bañan y disfruta –principio mundano del placer– la textura de este líquido vital cayendo por su cuerpo, filtrándosele, como a todos, por las comisuras de los labios. Esta descripción no es un estado ideal de las cosas, es la manera en la que Martín descifra el mundo, lo codifica, para después intervenir en la construcción colectiva de la significación a través de sus propias expresiones.

2 comentarios:

  1. Mi querida Caro,
    Este texto no esta solo bien escrito, sino que logra capturar y compartir ese maravilloso regalo que es Martin para quienes todavia no lo conocemos!!!
    El poder del lenguaje queda mas claro que nunca, asi no existan las palabras!!!!
    Abrazotes!
    Maira

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  2. Si mi Maira, Lili escribe muy bien y logra sintetizar de una forma asombrosa todo lo que es y hace el gordo... Ya lo conocerás y lo podrás disfrutar... Bueno, faltan dos entregas más que a mi, muy personalmente, me gustaron mucho. Besos.

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