lunes, 29 de noviembre de 2010

Un Nudo entre la garganta y el corazón

Karina, mamá de Julián, quien es compañero de Martín en su Jardín Infantil, sí me lo había dicho. Hasta publicó una nota al respecto en su Blog, pero yo creí que estaba exagerando. Hasta hoy que tuve la siguiente conversación:

Señor: ¡Ah! Yo también tengo un hijo con discapacidad. Se llama Sebastián y es autista, aunque ya es grande, tiene 20 años.
Yo: Ah qué bien y ¿en qué grado está?
Señor: En Octavo.
Yo: ¿Y en qué colegio?
Señor: En ninguno, estudia por Internet, sus profesores lo quieren mucho.
Yo: ¿Y por qué no va a un colegio?
Señor: Ah no señora, es que mi hijo mantiene encerrado, es mejor porque así nadie le busca pelea, él no pelea con nadie y nos evitamos tener problemas por su comportamiento.
Yo: ¿Y es que su autismo es muy severo?
Señor: Nooo, cuando "se conecta" lo hace lo más de bien. Mantiene con mi señora, ella también lleva 20 años encerrada y pues imagínese, a qué mujer le va a gustar permanecer encerrada...

Pues no señor, no me lo puedo imaginar. Y sí Karina, tenías razón. No es algo que ocurrió hace 100 años, es algo que pasa ahora, en nuestro tiempo: a las personas con discapacidad se les encierra, se les esconde y se les priva de la libertad para interactuar, para convivir y para desarrollarse como seres sociales.

El señor no se avergonzaba de su hijo, hablaba de él de una forma muy amorosa, pero creía firmemente que no podía vivir en sociedad por su discapacidad. Yo me quedé muda. No sabía qué decirle, no quería juzgarlo, pero tampoco podía estar de acuerdo con su decisión.

¿Qué situaciones pueden hacer que unos padres decidan privar a su hijo con discapacidad de desarrollarse socialmente? ¿Privarlo de vivir una vida "normal"? Y traté de buscar una respuesta sin mucho éxito. Así que decidí recordar:

Sí, al principio, cuando Martín no paraba de llorar, era muy difícil salir con él. Nadie disfruta de un paseo familiar si el niño insiste en llorar a todo pulmón. También era muy duro soportar las miradas de lástima o los "consejos" de las señoras: "¿No será que tiene frío?" "¿Tendrá hambre?" "¿No será calor?" Y yo a punto de ponerme a llorar al lado de mi hijo y con ganas de mandarlas a la mismisima mierda.

Tampoco era capaz de darle de comer a Martín en un restaurante, me sentía incómoda y me molestaba que me miraran extraño. Además, porque realmente Martín se hacía notar: con sus ruidos, con su tos, con su mala cara... Y mantenía tan cansada que la sola idea de salir me hacía sentir más agotada; con Martín todo implicaba un doble esfuerzo y un doble desgaste tanto físico como emocional.

Pero ninguna de estas situaciones, por incómodas y dolorosas que fueran, hizo que Juan y yo decidiéramos encerrar a Martín. Por el contrario, sentí la obligación de superar todos estos sentimientos y darme un lugar con mi hijo (Socialmente hablando) 

Trato de ponerme en los zapatos del señor y no puedo. No encuentro un motivo lo suficientemente fuerte para decidir que la mejor opción para mi hijo con discapacidad es aislarlo. He hablado con mamás de niños con autismo y me han contado lo difícil que son sus pataletas o sus agresiones, pero ninguna ha decidido encerrarlos de por vida por eso. Por el contrario, buscan apoyo profesional para que sus hijos tengan una mejor calidad de vida.

Me duele pensar que este tipo de decisiones las toman los padres a diario y me siento muy ingenua al no haberle creído a Karina que esto es una realidad en Colombia. Me duele aceptar que estamos todavía en la Edad de Piedra respecto a la inclusión social de las personas con discapacidad... Si todavía las encerramos... ¿Será que el peso social de la discapacidad es insoportable para algunos padres? ¿Que no pueden con las miradas de lástima, con la censura, con la indiferencia y con todas aquellas actitudes que hacen nuestra cotidianidad tan difícil? ¿Por qué deciden ser ellos los primeros en discriminar a sus hijos?

No supe qué más decirle al señor. Traté de "convencerlo" de que su hijo podía interactuar perfectamente con otros jóvenes de su edad si se le daba la oportunidad, si se le orientaba, si se le apoyaba terapéuticamente... La cara que me hizo me dió a entender que le estaba hablando en mandarín. Así que me callé y me quedé pensando en que tenía que escribir este texto para dejar de sentir el nudo entre mi garganta y mi corazón. Me equivoqué, lo sigo sintiendo y no tengo respuestas, ¿ustedes sí?

viernes, 26 de noviembre de 2010

¿Un caballo discapacitado?

Sé que la frase que voy a mencionar se dijo a principios de este año, sé que Uribe ya no es presidente de Colombia, sé que ya no es noticia, sé que ya pasó mucho tiempo como para traerla a colación, sé que el objetivo de este Blog no es enredarnos en discusiones políticas. Pero la menciono porque me parece importante reflexionar sobre esta frase y analizar por qué el Presidente de un país, en su momento, se atrevió a lanzarla sin ningún temor.

"La Seguridad Democrática no es flor de un día ni el esfuercito de un caballo discapacitado" Éstas fueron las palabras de Álvaro Uribe Vélez durante un Consejo de Seguridad en Santander (Departamento de Colombia) en abril de este año; todavía era Presidente de Colombia.

Tuve que leer varias veces esta frase para comprender a qué se refería y mientras más la leía mayor era mi sentimiento de rabia, frutración y mi incredulidad, ¿Es posible que el Presidente de un país se exprese en estos términos?

Por donde se le mire es una frase despectiva: "...el esfuercito de un caballo discapacitado" Lo que me enfurece es que haya usado el término discapacidad como sinónimo de inútil, incapaz de hacer algo que perdure en el tiempo, incapaz -el caballo- de lograr un esfuerzo por el que valga la pena recordarlo. 

Perdón, a muchos le puede parecer cómico el asunto o simplemente exagerada mi reacción, pero si queremos cambiarle la cara a la discapacidad tenemos que empezar por cambiar la forma como nos referimos a las personas con discapacidad

No estoy igualando un caballo a una persona, aunque para mí merecen el mismo respeto, sólo que creo conocer un poco a Uribe y sé que si usó el término "caballo" es por su extraña manía de actuar como el capataz de una finca, de lo contrario, no hubiera tenido ningún reparo en usar la palabra "persona" Y me atrevo a afirmarlo porque en sus ocho años de mandato mostró poco o ningún respeto por la diferencia y la diversidad.

Uribe usa el término discapacidad para referirse a la imposibilidad de que un ser con discapacidad (valga la redundancia) haga algo que valga la pena recordar o haga algo importante para la sociedad. Seguramente no tiene ningún familiar o conocido con discapacidad porque si fuera así, sabría que ellos no realizan "esfuercitos", todo lo contrario, en sus procesos de rehabilitación se tienen que esforzar mucho, diariamente, sin tregua, para lograr lo que en otros niños se da por sentado: tomar jugo con pitillo, pintar, girar la cabeza, masticar, soplar, caminar, sentarse... Todo, cada una de estas actividades, implican un GRAN esfuerzo para nuestros hijos

Lo que más me desconcierta es la certeza de que socialmente está muy arraigada esta relación que subraya Uribe: Discapacidad = Imposibilidad para, inútil, incapaz de. Y es precisamente contra estos prejuicios que los padres de niños con discapacidad tenemos que lidiar a diario y es eso precisamente lo que queremos cambiar porque nuestros hijos de inútiles tienen poco, sus esfuerzos no son "esfuercitos", ni son "pobrecitos", ni son incapaces de dejar huella, ¿Estamos de acuerdo?

Uribe nunca fue santo de mi devoción y ahora al leer su frase siento un gran alivio de que sea un "Ex" más. Sólo espero que ahora que disfruta de su retiro y tiene más tiempo libre para pasearse por su Hacienda El Ubérrimo, no se encuentre con un caballo discapacitado ¡porque de seguro que lo manda a sacrificar!

martes, 23 de noviembre de 2010

Miguel y la Cocina

Sí, no hay duda, a Miguel le ENCANTA cocinar y lo disfruta mucho. En las mañanas quiere hacer el jugo de naranja, batir los huevos o colar el café. Así que la pasó delicioso en la fiesta de cumpleaños de Nicolás, pues los pusieron a hacer pizzas. Eso sí, terminó como ratón de panadería: lleno de harina por todos lados.

viernes, 19 de noviembre de 2010

Educar, esa es la clave

A diario pienso en esto. Me pregunto cuál es la mejor forma para cambiar un paradigma. Me cuestiono cuál es la manera para integrar a nuestros hijos, cuál es el camino para que dejen de ser discriminados y señalados. Paso mucho tiempo tratando de encontrar la respuesta y sé que la clave de todo es la EDUCACIÓN

Si queremos un cambio cultural, un cambio de paradigma, es fundamental empezar por una educación integradora desde los niños de dos y tres años de edad. Listo, la educación es la clave y empezar con los niños es prioritario. Ahora, ¿cómo les enseñamos? ¿Con qué herramientas les explicamos que una discapacidad no es motivo para discriminar?

El ejemplo es una herramienta que funciona: con nuestro comportamiento, con nuestra actitud le enseñamos a los niños cómo reaccionar frente a situaciones específicas. Así que si al ver a una persona con discapacidad re-conocemos a un ser humano, lo identificamos como un igual, con respeto, sin ignorarlo, sin sentirnos incómodos y sin miradas de lástima, pues ese ejemplo lo aprenderán nuestros hijos inmediatamente.

Otras herramientas básicas son los libros y las películas. Acabo de verme la película infantil "Cómo Entrenar a tu Dragón" y sencillamente me encantó. Es ideal para explicarle a los niños el valor de la diferencia y la forma como se puede convivir con personas de distintas capacidades, construyendo una sociedad integradora que reconoce a sus individuos por sus potencialidades y no los señala por sus limitaciones.

La trama es sencilla: una aldea de vikingos se enfrenta a muerte a los dragones. Hipo, el hijo del líder vikingo, es el perfecto anti-héroe para su clan: no es robusto, es torpe, no quiere matar dragones y mucho menos es fuerte, físicamente hablando. Hipo es diferente y no encaja entre su gente. Al principio trata de ser como ellos, de ser igual, de dejar de ser él y convertirse en aquello que su pueblo aprueba como socialmente aceptable; su padre también desea que sea un verdadero vikingo.

Pero Hipo se sabe diferente y termina aceptándose como tal. Por circunstancias de la película, Hipo se da a la tarea de conocer a los dragones y de aprender de ellos. Se teme a lo diferente y a lo desconocido, pero cuando Hipo decide conocer a su enemigo histórico, se da cuenta de que son más las similitudes que los une que las diferencias que los separa, ¿Les suena conocido? 

Ahora viene lo más interesante: Hipo y el dragón, quien se llama Chimuelo, terminan siendo dos seres con discapacidad física y son ellos los responsables de que sus respectivas tribus se re-conozcan, se respeten, valoren y aprendan a convivr en paz, aprendiendo de sus diferencias y enriqueciéndose de éstas.

Dos seres con discapacidad logran transformar el paradigma de sus pueblos y se dan cuenta de que tienen mucho en común y mucho por aprender del otro, ¿Les sigue sonando? Pues sí, esta es una película perfecta para enseñarle a los niños sin discapacidad a respetar y valorar a los niños con discapacidad, a valorar la diferencia, a convivir entre ella y a darse cuenta de que en una sociedad integradora ganan todos.

Ojalá los padres aprovechen esta película para enseñarles a sus hijos esta sencilla lección. La educación es la clave y somos los adultos los que tenemos que empezar a dar ejemplo y luego, con herramientas tan sencillas como las películas infantiles o los libros, enseñarles a nuestros hijos que una discapacidad no es razón para discriminar a nadie, por el contrario, es una oportunidad para aprender y enriquecerse desde una perspectiva diferente de la vida.

martes, 16 de noviembre de 2010

Hacer Visible lo Invisible



¡Este video me pareció perfecto! Educa, sensibiliza, informa, enriquece, sorprende... Los invito a verlo, dura 15 minutos, vale la pena tomarse ese tiempo para reflexionar y dejarse tocar el corazón. Comparto el sueño de Bea Pellizzari, ojalá ustedes también.

domingo, 14 de noviembre de 2010

14 de noviembre: Día Mundial de la Diabetes

Uno de los objetivos de este Blog es educar y conscientizar principalmente frente a la discapacidad, pero la idea también es unirnos y hacer ruido frente a otras causas que son igualmente importantes y válidas. ¿Por qué la Diabetes? Bueno, porque nos toca de una forma muy personal. 

Juan, mi esposo, es diabético tipo 1 desde los seis años de edad, por lo que se aplica insulina tres veces al día. Al lado de Juan he aprendido mucho y juntos hemos derribado varios mitos: cuando lo conocí él creía que no podía viajar tranquilamente, pues, por su enfermedad, no podía estar lejos de un centro médico o de una clínica; tampoco creía posible formar una familia. Trece años después hemos hecho, de sobra, lo uno y lo otro. 

Así que aprovecho la oportunidad para contarles que se puede llevar una vida normal y feliz con un niño con discapacidad y con un esposo con diabetes tipo 1; ni lo uno ni lo otro son impedimentos para vivir plenamente.

El 14 de Noviembre es el Día Mundial de la Diabetes porque este día nació Frederik Grant Banting, quien, junto con Charles Best, logró aislar por primera vez la insulina en 1921. Gracias a este hallazgo la diabetes pasó de ser una enfermedad mortal a ser una enfermedad controlable.

Les recomiendo otro Blog: Mi Diabetes en Primera Persona

Diferentes temas, pero un propósito en común: derribar mitos, prejuicios, integrar, educar e informar.

viernes, 12 de noviembre de 2010

Luis Camilo

No me acostumbro. Sé que nuestros hijos con discapacidad tienen una mayor probabilidad de morir y que están más propensos que los niños sanos de su edad a que esto ocurra. Sin embargo, todavía me cuesta mucho aceptar esta idea.

El año pasado, en septiembre, se murió Emmanuel, compañero de Martín, a quien veía a diario en el Jardín Infantil cuando iba a dejar y a recoger a mi hijo. Fue un golpe muy duro, pues inevitablemente uno trata de ponerse en el lugar de los papás y es difícil siquiera tratar de respirar.

Ahora se murió Luis Camilo, hijo de Luis Antonio. No los conocí personalmente, pero intercambiamos varios correos y chateamos en repetidas ocasiones, pues Luis Antonio era uno de los padres más interesados en que ABR abriera un satélite en Colombia.

Y precisamente anoche me lo encontré en Facebook y me contó: acababa de enterrar a su hijo. ¿Qué se le dice a una persona que tiene el corazón roto? Ninguna palabra puede aliviar ese dolor y esa pérdida. 

A Luis Antonio, su esposa, su hijo y su familia, mucha fortaleza, fe y la certeza de que no están solos en este difícil proceso. 

martes, 9 de noviembre de 2010

Ana María: nuestra primera invitada

Ana María Gómez, hija de Adela y Manuel, inaugura este espacio que se llama Historias de Vida. La publicaré como una Nota para darle mayor visibilidad, pero su historia quedará de forma permanente en la pestaña del Blog que lleva este nombre (Historias de Vida) Gracias a Adela, una entrañable amiga, por compartir con nosotros su experiencia, por enriquecernos y contarnos sus aprendizajes. Los dejo con su relato:

Ana María es una maravillosa y pícara niña de casi tres años de edad. Su diagnóstico es Hipotonía Muscular: una condición neurológica que hace que sus músculos necesiten un entrenamiento especial para funcionar adecuadamente; es por eso que apenas está dando sus primeros pasitos, aunque su cerebro y su espíritu van mucho más allá de lo que su motricidad aparenta.

Desde mi embarazo sentía que algo andaba mal y la época de su nacimiento estuvo marcada por la tristeza, la angustia e incertidumbre. Mi hija estaba todo el tiempo dormida, no comía, necesitaba suplemento de oxígeno, se atoraba al tomar el seno y su corazón tenía un ritmo más lento, pero no se sabía por qué. Tal vez era por inmadurez, tal vez porque nació por cesárea, o porque el cuarto estaba frío o de pronto muy caliente... 

En dos hospitalizaciones diferentes la estudiaron para descartar malformaciones del corazón, del cerebelo, enfermedades metabólicas (qué pánico), entre otras... ¿Qué tiene? ¿Qué estamos haciendo mal? Nos preguntábamos incansablemente mi esposo y yo, y era frustrante buscar sin encontrar respuestas, sin un profesional que tomara las riendas de su caso. Luego de mil exámenes, supimos que su Hipotonía Muscular no se asociaba a malformaciones físicas ni a alteraciones metabólicas, gracias a Dios, pero que iba a necesitar muchas terapias, que su desarrollo psicomotor sería lento y nadie podía saber entonces qué esperar de su desarrollo intelectual. 

Mil veces nos repetimos ¿Por qué, por qué a mí, por qué a nosotros? Nos aislamos. El sentirnos culpables y diferentes nos habría derrumbado de no haber sido por el apoyo incondicional de nuestras familias, más desubicadas aún que nosotros mismos. Ningún profesional de los que nos rodeaba podía darnos el soporte adecuado y tampoco conocíamos a una familia en una situación similar. Empezamos a buscar terapias, al principio como dando palazos de ciego, para luego darnos cuenta de que la terapia idónea sólo se encuentra probando varias.  

Poco a poco, como el que camina desorientado por entre la selva, abriendo el camino a machetazos, perdiéndose y volviendo a aparecer, ensayando rutas, lamentando no haber tomado antes el camino correcto (no traíamos mapa), dejándose arañar por la maleza, comiendo lodo con cada resbalón, tropezando y volviendo a levantarse, sentimos que allá más adelante se veía la pradera y no es que ya vayamos llegando, pero sentimos su olor y nos da felicidad percibirla. Porque el caos inicial da paso a un nuevo modo de vida, en el cual yo diría que sólo vienen cosas buenas: Cada logro de Ana María tiene un valor inmenso y nos llena de gran felicidad. 

Aprendimos a disfrutar de cada pequeño indicio de que va a lograr algo más. Hemos conocido personas TAN maravillosas, entre amigas y terapeutas, que lo único que lamento es no haberlas conocido antes y quisiera poder decirles a otras mamás que viven lo mismo: Sí hay quién nos ayude a explotar todo el potencial de nuestros hijos. Justo donde la medicina convencional tiene un límite (de ignorancia, generalmente; a veces de prepotencia; otras, de indiferencia) hay un universo de recursos con los que, gracias a Dios, contamos y que hacen una GRAN diferencia. 

Las doctoras Amparo Díaz, Maria Claudia López, Luz Esperanza González, Maria Teresa Cardozo, Lyda Rodrígez, Mónica López y el Jardín Infantil Blanco y Negro han hecho un equipo maravilloso que ha pulido con paciencia y dedicación nuestro diamante. Ojalá nosotras, las que somos ya un poco curtidas por la travesía, pudiéramos tomar de la mano a las mamás que empiezan el duro camino y apoyarlas un poco. Hemos recibido tanto... Ojalá pudiéramos dar en la misma medida.

El primer año de Ana María fue complicado, más por los temores que por la realidad. No podía imaginar entonces lo enriquecedora que ha sido esta experiencia, ahora que veo cómo ha florecido ella y lo que nos ha cambiado como seres humanos para, definitivamente, hacernos mejores que nosotros mismos.

lunes, 8 de noviembre de 2010

Mi Cumpleaños número 33

Esta soy yo hace 33 años en Cali.
Me encanta cumplir años. Me encanta tener la certeza de que una vez al año las personas que quiero y que me quieren se acuerdan de que un 8 de noviembre de 1977 a las 9 y 15 de la mañana llegué al mundo. Es mí día y lo disfruto desde que abro los ojos.

Y tengo como principio sólo hacer cosas que me apasionan, me hacen feliz y sentirme bien: comer rico, hacer deporte, escribir, leer, ver una buena película, compartir con mi familia, hablar con viejas amigas y amigos... (Bueno, enumero las actividades que se pueden contar)

Además, este cumpleaños es especial porque es el primer año que cumplo desde que publiqué el Blog. Por eso les quiero agradecer a todos los que lo leen, participan, opinan o simplemente le echan una miradita. Este Blog significa mucho en mi vida y en mi propio proceso de aprendizaje y son ustedes los que le dan sentido a lo que escribo. Así que GRACIAS y ¡me voy a celebrar!

sábado, 6 de noviembre de 2010

Una Educadora Muy Especial

Uno de los objetivos fundamentales de este Blog es compartir con otros padres de niños con discapacidad información sobre las diversas terapias y terapeutas que nos vamos encontrando en el camino. Adela, mamá de Ana María y quien también hace ABR, me recomendó a María Teresa. Aquí comparto con ustedes sus datos, los cuales quedarán consignados de forma permanente en la Página de este Blog titulada "Otras Terapias" Nosotros esperamos conocerla muy pronto para que trabaje con Martín.

María Teresa Cardozo nació en Bogotá. Es Fonoaudióloga de la Universidad Nacional y Licenciada en Educación Especial; también ha hecho especializaciones en Trastornos de Aprendizaje y en Ecología Recreativa. Igualmente, ha realizado cursos de actualización siempre relacionados con los Procesos de Aprendizaje.

Actualmente, María Teresa trabaja con la Secretaría de Educación donde hace todos los procesos de incursión e integración de "Niños con Necesidades Educativas Especiales" derivadas de Déficit Cognitivo, Hipoacusia, Síndrome de Down, y Retardo en el Desarrollo Motor y de Lenguaje.

Igualmente, atiende a sus pacientes en su consultorio llevando a cabo terapias integrales, trabajando todos los procesos de atención, seguimiento, memoria visual y auditiva;  también prepara a los niños para los procesos de aprendizaje pedagógico y hace los acompañamientos institucionales, realizando la flexibilización curricular y adaptaciones pedagógicas necesarias para la incursión educativa.

María Teresa tiene claro que la familia es importante en todos los procesos de rehabilitación de las personas con discapacidad, por lo tanto, en sus terapias establece objetivos de trabajo y metas para que los padres aprendan paralelamente en dichos procesos.

Sus teléfonos de contacto son 3165368482 - 3138824516 - 2588919 (Bogotá) Y su correo electrónico es cardocampo@hotmail.com

jueves, 4 de noviembre de 2010

Miguel cumple 3 años


A Martín le celebramos su cumpleaños número tres en su Jardín Infantil Brincos y Brinquitos, así que no podía ser distinto con Miguel: se lo celebramos en Mi Pequeño Mundo al lado de sus compañeros y profesoras, con títeres de por medio y una gran torta hecha por su prima Verónica. Lo que más sorprendió a Miguel fue conocer a Pablo, un Backyardigans, su programa favorito.


lunes, 1 de noviembre de 2010



Es domingo. Llueve, situación que no es extraña en una ciudad como Bogotá. No podemos ir a los parques que tanto adoramos; tampoco a la ciclovía a comer salpicón y papas a la francesa (Lo siento, es la combinación fatal que le encanta a mis hijos); no es buena idea ir a un restaurante a las afueras de la ciudad porque, tal vez, el tráfico está imposible precisamente por el clima y porque es domingo. Así que decidimos ir a un Centro Comercial, así no sean santos de mi devoción.

Cuando uno tiene un hijo con discapacidad aprende a que cosas como desayunar, bañarlo y vestirlo sean actividades realmente rápidas, sin inconvenientes mayores, así tu hijo no te colabore mucho porque físicamente no puede. Esto ya no me genera ningún tipo de conflicto.

Listo. Ya los niños están en el carro y partimos rumbo al centro comercial, entramos al parqueadero y aquí sucede algo que TODAVÍA ME GENERA MUCHO CONFLICTO, tanto que amenaza con acabar con nuestro paseo dominical: los carros de las personas SIN DISCAPACIDAD ocupan los lugares destinados a los CARROS DE LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD.

Y la cosa no para ahí. En los ascensores van personas que, perfectamente, podrían subir o bajar por las escaleras eléctricas (¡Ni siquiera tienen que caminar!) A la entrada de cada ascensor hay un letrero inmenso que dice: Prioridad para personas con discapacidad, coches con niños, adultos mayores y mujeres embarazadas. Pero no hay caso, igual en los parqueaderos para personas con discapacidad hay letreros inmensos y hasta están pintados de azul para que sea fácil reconocerlos.

El problema no es de resaltar estos espacios y su utilidad, el real inconveniente es que a la  mayoría de las personas les importa muy poco respetar estos tipos de espacios y, por ende, demuestran poco o nada de respeto hacia nuestros hijos. Como mamá de un niño con discapacidad lo más difícil de mi cotidianidad no es la discapacidad de mi hijo, sino las barreras físicas y culturales que, en un país como Colombia, parecen insalvables.

Por eso acabo de imprimir muchas copias del letrero que ven arriba. Lo diseñó Giovanny, el webmaster de  la Página Discapacidad sin Fronteras. Giovanny GRACIAS. Ya tengo una forma de exorcizar la furia que me invade cada vez que alguien sin discapacidad invade los lugares de las personas con discapacidad. Y se los repartiré a todas las mamás de niños con discapacidad que conozco para que ellas también puedan exorcizar sus demonios.

Lo más importante de este tipo de iniciativas es que la gente se CONCIENTICE de la importancia de RESPETAR estos lugares que han sido destinados para hacernos la vida más fácil. En la EDUCACIÓN, definitivamente es en la educación donde encontraremos la clave para hacer de nuestra sociedad una inclusiva y respetuosa de la diferencia.

Y usted, ¿es de los que ocupa un lugar que no le corresponde? Si es así, probablemente la próxima vez encuentre un letrero como el de arriba en el parabrisas de su carro.