jueves, 16 de diciembre de 2010

A propósito de la próxima Teletón en Colombia

En estos últimos días he leído varios de los argumentos que muchas de las organizaciones de personas con discapacidad y sus familias dan para negarse a apoyar y/o participar de la Teletón que se realizará en Colombia los días 17 y 18 de diciembre, después de 15 años de ausencia de este evento en el país. 

Según lo que he leído, el objetivo de la Teletón es "recaudar fondos para la construcción de centros de rehabilitación y fomentar una cultura de integración para las personas con discapacidad"

Y pensé en escribir un Post reflexionando sobre el asunto, pero Sonia Castro -Bloggera chilena y también parte de la Familia ABR- se me adelantó y publicó la siguiente nota que quiero compartir con ustedes (Si quieren leer directamente donde la publicó, diríjanse a Discapacidad y Sociedad)

Su reflexión me parece más que relevante y oportuna. Los invito a leerla y a que opinen al respecto: 

Discapacidad y Sociedad
Posteado por: Sonia J. Castro
Acaba de realizarse la Teletón en Chile, un momento del año en que muchos quieren ser parte de la rehabilitación de niños y jóvenes con discapacidad motora, y se sienten felices de ayudar. Pero ¿qué dirían ustedes si yo les digo que todos los otros días del año ustedes son parte de esa discapacidad, que es la sociedad misma la que realmente discapacita?

Extraño. La primera vez que yo oí esa idea la encontré absurda, pero tras años de convivir con la discapacidad  he aprendido que es totalmente cierto. Un ejemplo concreto para que nos entendamos: una persona en silla de ruedas posiblemente no puede caminar, pero sí puede desplazarse, siempre y cuando no existan barreras arquitectónicas que se lo impidan.

Cuando comencé a recorrer este camino también me centré en la rehabilitación, era lo más importante por mucho y lo único que asociaba con la discapacidad entonces. Pero caí en cuenta de que no me servía de mucho ‘rehabilitar’ a mi hija, ayudarla a desarrollar todas sus habilidades y crecer sana y feliz, si el día de mañana nadie la contratará porque tiene una discapacidad: tiene 6 años y ya unos 100 colegios le negaron su derecho a educarse.

Al final del día, se trata de igualdad de oportunidades, de derechos, de aceptar que todos somos distintos y seguimos siendo personas. Por eso la época de la Teletón nos genera sentimientos encontrados a quienes convivimos con la discapacidad, porque si bien es innegable que ayuda a miles de familias -haciéndose cargo de un deber que le corresponde al Estado-, no queremos aceptar el costo que hay que pagar. 

Se genera la ilusión de que las personas con discapacidad sólo necesitan caridad. Muchos chilenos están convencidos de que la Teletón soluciona los problemas de todas las personas con capacidades diferentes; eso es indiscutiblemente falso y genera un gran vacío. La lástima destruye y la responsabilidad social va más allá de donar plata una vez al año.

Necesitamos aprender y enseñar que las personas con discapacidad no merecen lástima, que su vida es mucho más que rehabilitación y que son mucho más que sus limitaciones. Necesitamos que se respeten todos sus derechos: desde salud, rehabilitación y educación, hasta ocio y recreación. Son personas por sobre todas las cosas, y lo que realmente las limita son las múltiples barreras que les pone la sociedad.
 

Está bueno. Pasemos del modelo de la lástima a uno del derecho. Aprendamos a valorar la diversidad y respetar nuestras diferencias. Maduremos. Chile tiene leyes bastante buenas sobre esta materia, pero de nada sirven si no está el interés de incluirlos a todos. Hay más de dos millones de chilenos que nos enriquecen como sociedad y país y, sin embargo, son dejados de lado 364 días del año.
www.mamaterapeuta.cl

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