domingo, 13 de febrero de 2011

El Discurso del Rey

Martín todavía no habla, pero conozco niños con parálisis cerebral que sí lo hacen y algunos con dificultad. A veces hay que hacer un gran esfuerzo para entenderlos, pero como soy mamá de un niño con discapacidad, hago mi mejor intento. 

No sucede lo mismo con el común de las personas y cuando uno de estos niños se encuentra en una situación en donde necesita darse a entender con un extraño, su ansiedad por comunicarse aumenta (como le pasa a una persona tartamuda) y más cuando sus interlocutores se impacientan o se muestran incómodos. Por eso muchas personas deciden no interactuar con estos niños para así no verse envueltas en una situación embarazosa.

Por eso me encantó la pélicula que me vi hoy con Juan: "El discurso del rey" Me encantó porque le da visibilidad a un tema que me interesa y apasiona: El Respeto por la Diferencia.

Esta película nos muestra la valentía y perseverancia que se necesitan para superar nuestras propias limitaciones. Y es una gran lección para todos, pero es un espejo maravilloso para las personas con discapacidad y sus familias. El Rey Jorge VI fue recordado por sus discursos durante la Segunda Guerra Mundial cuando era precisamente esa su gran debilidad: Hablar.

La tartamudez no es una enfermedad ni una discapacidad, es una dificultad y es considerada como un transtorno de la comunicación. Pero una persona tartamuda seguramente, como nos muestra la película, se verá enfrentada a situaciones muy parecidas a las que se enfrenta una persona con discapacidad: la discriminación, la incomprensión, la burla. 

Ser tartamudo, tener una discapacidad física, sensorial o cognitiva, o problemas de aprendizaje no nos convierte en personas menos valiosas (suena obvio), pero en nuestras sociedades sí se discrimina a la gente que vive una situación de éstas. 

Por eso me tocó el corazón esta película, porque una persona tartamuda logra superar el miedo al ridículo, la vergüenza por su propia limitación, la censura social y sus propios demonios para demostrarse y demostrarle a una nación entera que sí se pueden superar los obstáculos y que en este mundo hay un lugar para cada uno de nosotros.

Quiero recordar en este Blog lo que suena obvio: todos somos iguales (en derechos y oportunidades), en este mundo cabemos todos (y lo enriquecemos precisamente por nuestras diferencias) y cada uno de nosotros tiene el derecho a vivir una vida normal sin importar sus dificultades.

6 comentarios:

  1. Me diste ganas de ver la película!!

    Qué curioso, yo lo sintetizo con la frase 'todos somos diferentes' y tú 'somos todos iguales' jijiji... Curioso, no? A mí me parece que debemos abrazar la diversidad, aceptar que no existe la normalidad y que todos tenemos particularidades.


    ¿Será 'todos somos igual de diferentes'? jejejeje

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  2. Jajajaja, no Sonia, creo que estamos sintonizadas en lo mismo. En el Post hablo del respeto por la diferencia, así que sí creo que todos somos diferentes, pero al decir que todos somos iguales, me refiero a que en derechos y en oportunidades todos deberíamos estar en igualdad de condiciones sin importar nuestras dificultades ;)

    Bueno, el concepto de "normalidad" da para otro Post, pero sí creo que existe algo socialmente aceptado como "normal", lo compartamos o no, pero sí existe ese consenso en el que la mayoría avala algo como "normal" No digo que me guste el término, de hecho, antes de que Martín llegara, mi vida tenía poco de "normal", así que el término en sí me es desconocido.

    Y por favor, ¡mirate la peli y me contás!

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  3. Pero sí, voy a aclarar el término en el Post para que se entienda mejor, jejeje.

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  4. Ah, pues toda la razón... Todos somos igualmente personas, igualdad de derechos. Ahora entiendo tu punto!

    Veré cómo ver la película :)

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  5. No sé cómo sea en Chile, pero acá en Colombia muchas veces tengo la certeza de que las personas con discapacidad son ciudadanos de segunda, por lo menos así los tratan en muchos ámbitos, especialmente el de la salud. Y esa sensación es realmente repugnante, sentir que tu hijo no merece ser tratado como otro niño de su edad simplemente por su discapacidad.

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