lunes, 2 de mayo de 2011

Cuando las expectativas agotan

Hace mucho dejé de preguntarle a médicos y terapeutas hasta dónde se podrá recuperar Martín. Y no fue por falta de interés o resignación, no. Dejé de preguntar porqué sé que nadie tiene una respuesta y si la tienen, es tan lapidaria que sería incapaz de tomarme en serio un pronóstico que de entrada le niega a mi hijo cualquier oportunidad.

También debo confesarles que hace unos tres años viví uno de los momentos más dolorosos de mi existencia: dejé las expectativas a un lado. Miré a los ojos a Martín, lo abracé y entre lágrimas acepté que tenía (y tengo) un hijo precioso, maravilloso y amoroso que no puede caminar, ni hablar, ni sentarse, ni comer solo ni valerse por sí mismo.

En ese momento decidí seguir luchando a diario porque mi hijo fuera un niño feliz, que se sintiera amado y que tuviera el mejor proceso de rehabilitación posible, pero dejé de agobiarme por los resultados. Renuncié y me quité el exceso de expectativas de encima porque cuando se tienen tantas y con tanta premura, agotan y pesan demasiado.

Dejé de condicionar nuestra felicidad y tranquilidad al momento en que Martín fuera o hiciera lo que no era o lo que no podía hacer. Les confieso que fue un momento de intenso dolor, pero cuando acepté y comprendí que podíamos ser felices y seguir adelante como familia con lo que había, nuestra vida tomó otro rumbo.

Difícil equilibrio. Qué duro para un padre o madre de un niño con discapacidad ofrecerle todas las oportunidades a su hijo para que desarrolle al máximo sus potencialidades y, a la vez, no presionarlo ni presionarse con límites de tiempo y metas (de esas de "a los seis años caminará, a los ocho ya podrá comer solo, el otro año seguro se sentará, etc.) Pero hay que lograrlo tanto por nuestro bienestar como por el de ellos. 

Se vale soñar, por supuesto, pero lo que no se vale es condicionar nuestra felicidad al momento en que ese sueño se cumpla. Nuestros hijos son lo que son aquí y ahora, en este instante. Es una carga muy pesada de soportar cuando esperamos que sean lo que no son y que hagan lo que no hacen para sentirnos plenos y disfrutarlos. Podemos ser felices ahora y disfrutarlos ya si soltamos las expectativas y trabajamos amorosamente para ofrecerles siempre lo mejor de nosotros mismos.

10 comentarios:

  1. Muy bien dicho!!! Cambia totalmente la perspectiva y creo que no sólo nos hace más felices a nosotros, sino por sobre todo a ellos. Merecen ser queridos tal cual son ;)

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  2. Aquí y ahora, Martin es precioso y es un niño feliz. ¿Y quién no con esa maravillosa familia?
    Un beso, amiga. Sigo siendo lectora fiel del blog. No sabes cuánto aprendo siempre que te leo! Gracias por compartir.

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  3. HOLA AMIGA, MUY CIERTO , QUE TAN DIFICIL Y DURO ES NO PENSAR EN QUE HARAN? SI LO HARAN? ETC, YO TODAVIA TENGO CONFLICTOS CON ESTO, LA SICOLOGA ME DICE SIEMPRE SOLO PIENSA EN HOYYYY, NI SIQUIERA EN EL MANANA........PERO ES TAN DIFICIL NO PENSAR EN EL FUTURO DE TU HIJO CON UNA CONDICION,TRATO NO CREAS DE VIVIR SOLO EL HOY PARA NO SUFRIR TAN SIQUIERA PENSANDO EN EL MANANA, ABRAZOS.

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  4. ¡Gracias amigas por sus comentarios! Me emociona mucho cuando encuentro este tipo de retroalimentación en el Blog.

    Sonia: espero impacientemente las 100 fotos y la crónica de Papá Terapeuta.

    Marta: me alegra saber que gracias al Blog acortamos distancias y nos sentís cerquita de tu vida.

    Sandra: ¡¡¡Hazle caso a tu psicóloga!!! Jajajaja, disfrutá el hoy, disfrutá a tu hija y no te agobiés por situaciones que ni siquiera sabés si van a ocurrir. Besos.

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  5. Caro....leerte es un verdadero placer. Creo que todos debemos dar gracias a Dios por el regalo que es Martin porque solo el provoca este despertar y claridad del que pocos seres humanos gozan en este mundo!!!
    Un abrazote
    Ojala todos aprendamos que las expectativas arruinan nuestra vida y nos impiden disfrutar de lo que tenemos por andar pensando en aquello que nos hace falta!!!!

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  6. Amiga me alegra saber que andás mucho mejor y que te estás recuperando bien. Ya conocerás a Martín y te enamorarás perdidamente de él, lo sé. Besos y cuidate mucho.

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  7. Qué entrada más linda!!! Me siento absolutamente identificada contigo... es duro, pero el día que sueltas las expectativas dejas de esperar y empiezas a VIVIR. Me ha ocurrido no en una, sino en varias ocasiones respecto de varios temas relacionados con mis hijos. Y el alivio que se siente es como el de haberse sacado una muralla de ladrillos de la espalda.
    Valiente tú!!!!
    Un abrazo,

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  8. Gracias Natalia!!! Uy si, el descanso que se siente es enorme, aunque también pasás por momentos dolorosos cuando decidís soltar y dejar de agobiarte con tantas expectativas. Otro abrazo y me encanta tu blog;)

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  9. Ay amiga qué nota tan bella, recuerdo todo el proceso y es hermoso verte del otro lado, feliz y amorosa, observando toda la tormenta que atravesaste sabiendo que el dolor quedó atrás. Muy bello que estés compartiendo esta experiencia cual heroína luego de su viaje a las profundidades del alma. Muy hermoso mi Caro.

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  10. Ay mi Nelly y vos que viste al monstruo cara a cara. Gracias por tus palabras y por estar ahí. Besos.

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