lunes, 18 de julio de 2011

Lo que las Mujeres Escondemos

Hace pocos días una amiga me confesó que se sentía el peor ser humano del mundo y que le entristecía ver la madre en la que se estaba convirtiendo: una con poca paciencia, gritona, regañona e histérica. Me dijo que deseaba estar sola y eso la hacía sentir más culpable aún. 

Estoy convencida de que las mujeres tenemos una obligación con nosotras mismas y con el resto de féminas: derribar mitos que hicieron profundamente infelices a nuestras madres, abuelas y bisabuelas. Y uno de esos mitos es que es "malo" querer tiempo para nosotras, necesitar tiempo para estar solas sin maridos y sin hijos, sólo dedicadas a nuestro descanso y bienestar haciendo lo que más nos gusta hacer. 

Porque es ese el problema de fondo de mi amiga. Sus gritos y regaños son sólo los síntomas, el problema es que está física y emocionalmente agotada porque es una mujer con triple jornada: trabaja todo el día, llega a atender a sus hijos y marido, y además tiene que encargarse de la casa.

Hace poco publiqué un Post titulado Un Blog sobre algo más que Discapacidad en el que confesaba que durante los primeros años de vida de Martín deseé que se muriera y me cuestionaba si había valido la pena que sobriviera, pues lo veía sufrir a diario y yo sufría con él, así que me parecía que no estaba viviendo una vida digna. Y lo confesé porque estoy convencida de que hay sentimientos y pensamientos que son socialmente censurados y por eso nos los tragamos. Porque confesarlos nos hace sentir culpables y malas, nada más lejano de la realidad. 

El silencio nos mata porque nos atoramos con sentimientos y pensamientos que nos hacen sentir malas madres, pésimas mujeres y culpables hasta los huesos. Por eso las invito a todas a arriegarse: arriesgarse a gritar lo que tienen atorado entre pecho y espalda, pues sólo así lograrán liberarse y podrán apostarle a su felicidad y la de sus familias.

A mi amiga le dije que buscara la forma de que su cotidianidad fuera más amigable, menos estresante y menos agotadora, pues creo que nada está por encima del bienestar de nosotras y nuestras familias. Lo único que realmente le podemos regalar a nuestros hijos es un ambiente donde se respire tranquilidad y bienestar emocional. 

También le insistí para que se dejara de sentir culpable, abrazara a sus hijos y les explicara que no es una mala madre, sólo una madre cansada y que les pidiera perdón por todas las veces que les has gritado y ha perdido la cabeza por tonterias. Sé que sus hijos le agradecerán este gesto, verán en su mamá a un ser maravilloso que se equivoca, aprende de sus errores y es capaz de disculparse. Ahora sólo deseo que mi amiga pueda descansar, darse un respiro y disfrutar de sus hijos plenamente. Se lo merece.

8 comentarios:

  1. Una vez más, estoy completamente de acuerdo contigo. Es como si de ser seres humanos, debiéramos convertirnos en personas perfectas el día en que nos convertimos en madres.
    Amo las conversaciones que tengo con mis amigas íntimas... todas nos quejamos de lo difícil que es la maternidad, y todas sabemos que cada una adora a sus hijos más que a nadie en el mundo :)))
    Callar lo que nos pasa sólo nos lleva a sentirnos solas, incomprendidas y raras.
    Un abrazote.

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  2. Insisto...que profundidad Caro....de este blog bien podria nacer un libro!!!!Animate!!!Me gusta mucho como escribes!!!

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  3. uy Natalia, pero es difícil tener con quién hablar de esa manera, con sinceridad. Yo también cuento con la fortuna de tener un grupo pequeño de amigas íntimas con las que uno puede hablar sincera y abiertamente, pero no es fácil dar con mujeres así. Lo que predomina es que todas cuenten lo maravilloso que es la maternidad (que lo es), pero no son capaces de expresar el otro lado de la moneda que, a mi parecer, también es importante. ABrazos.

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  4. Mairraaaaaa qué rico tenerte de vuelta en el Blog, me hacían falta tus comentarios!!!! Jejejeje, un libro sería genial, pero esperemos a que se acumulen más vivencias ;) Besos.

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  5. Amiga, no había leído este capítulo tan interesante. Tu sabes que yo adoro los mitos griegos y analizarlos desde una perspectiva jungiana. Juno, la esposa arquetípica, celosa, posesiva y herida por las infedelidades de Zeuz, hacía un rito anual de llamado VIRGINIDAD. Ella retornaba a sí misma, sacaba un tiempo para completarse a sí misma, estar sola, rediseñarse, volvía a empoderarse, a ser Vírgen de nuevo, y una vez completa en sí misma retornaba a su esposo y a la comunidad renovada. Fíjate, ésta práctica fue distorcionada y en nuestro inconsciente volver a sí mismas es pecado,y somos vírgenes sólo una vez, jajajaja. Bueno amiguita un besote.

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  6. ¿En serio amiga? Comparto este gusto por los mitos, pero me sorprende cómo los hemos ido distorsionando. Gracias por compartirlo con todas!!! Sospecho que haber perdido los mitos ha sido una forma de irnos perdiendo a nostras mismas, son hermosos los mitos!!! Besos.

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  7. Amiga, perdona mi ortografía y redacción, pero el inglés me tiene tostada, ahora tengo que pensar la ortografía del español, qué horror, como si fuera poco, con lo difícil que ha sido hablar inglés, ahora tengo que repensar mi idioma, quiero gritar!!!!

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  8. Ahhhhhh, no me imagino ese camello, pero ya verás que poco a poco irás cogiéndole el tiro amiga. Besosss.

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