lunes, 11 de julio de 2011

Lo que no doy por sentado

A veces miro embelesada a Miguel mientras arma su rompecabezas, pinta o simplemente lee un cuento. Me sorprende lo rápido que aprende, lo mucho que cambia en tan corto tiempo y lo grande e independiente que se va haciendo. 

Sí, es obvio que Miguel va a otro ritmo distinto al de Martín. Al principio los comparaba y pensaba "Martín también podría estar haciendo esto, pero no lo hace" o "Martín podría estar jugando con su hermanito, pero no puede" Y estos pensamientos me llenaban de dolor y mucha nostalgia de lo que pudo ser y no fue. 

Ahora lo puedo ver desde otra perspectiva. Ahora acepto que mis hijos son diferentes, que cada uno va a su propio ritmo y que cada uno me da motivos para maravillarme y llenarme de orgullo. Pero gracias a Martín y a la experiencia vivida con él, NO DOY NADA POR SENTADO con Miguel, es decir, me embeleso viendo cómo arma su rompecabezas porque no doy por sentado que lo tiene que hacer. Sé que implica un gran proceso de maduración de su cerebro, de aprehender nuevas habilidades, de organización de los estímulos, de coordinación... 

Creo que tomar consciencia de los pequeños detalles y disfrutar de lo cotidiano es una de las grandes enseñanzas que me da Martín. A veces damos por sentado que tenemos que amanecer vivos o que es el curso normal de la vida que nuestros hijos caminen, jueguen, se alimenten, vayan al colegio... Lo que no alcanzamos a dimensionar es que nada de esto está asegurado a priori.

Así como celebro cada pequeño logro de Martín en su proceso de rehabilitación, igualmente me sorprendo y disfruto con cada cosa que Miguel va aprendiendo porque no lo doy por sentado. Sé que podría ser de otro modo. Sé que podría no ser así. Ahora soy más consciente no sólo de la fragilidad de la vida, sino de la grandeza de los pequeños pasos, esos que mis hijos van dando poco a poco y que me hacen inmensamente feliz.

6 comentarios:

  1. Bueno, ya está claro: somos gemelas, jajajajaja!
    No sé si alguno de mis post ha hablado tan claramente como éste sobre este tema... pero es algo que siempre, siempre da vueltas en mi cabeza. Y me ocurre con todo: con los amaneceres, las bromas, los logros, las tristezas, todo. Nada puede darse por sentado, todo es un regalo. Y eso no lo aprendí solita... me lo enseñaron mis hijos.
    Un gran abrazo, y sigue escribiendo, por favor, me ahorras mucho trabajo, jajajajaja!

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  2. Jajajajaja, siiiii, definitivamente estamos conectadas, súper conectadas!!! Se siente bien tener a una gemela en la otra punta de América ;) Gracias por este maravilloso intercambio que me enseña tanto y me revitaliza. ABrazos.

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  3. Parezco disco rallado...pero insisto..si no fuera por Martin...tal vez no reflexionariamos sobre esto de dar por sentado las cosas...Bien Caro....grandes aprendizajes a traves del amor!!!!!
    Te quiero mucho!
    Maira

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  4. Jajajaja, no amiga, no parecés disco rayado!!! Es que gracias a Martín hemos podido experimentar otro tipo de vivencias y aprendizajes, así que ni modo a seguirlo reiterando, jajaja. Besos y me alegra mucho tenerte de vuelta por estos lares.

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  5. Carolina - llegue a tu blog a traves del blog de Natalia (soy tia de Natalia). Te quiero felicitar por la belleza y profundidad de tus palabras, uno va por la vida a veces tan ocupado (y preocupado) que no se deja tiempo para darse cuenta de lo mas basico, lo mas bello, que, como dices, cada segundo, cada experiencia, es un hermoso regalo. Y de pronto, cuando por alguna razon puede ver eso... es tanta la felicidad que se siente! A veces las experiencias dolorosas ayudan en ese aprendizaje. Te agradezco por compartirlo con nosotros.

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  6. Hola Andrea:

    ¡Bienvenida! Qué rico tenerte por estos lados. A Natalia ya la considero mi gemela al otro lado del continente, es impresionante lo mucho que me identifico con sus sentimientos y pensamientos en cada Post que leo de ella.

    Definitivamente le debo a Martín eso que decís: darme cuenta de que son los detalles más simples los que te pueden hacer feliz.

    Gracias por participar y espero tenerte por aquí a menudo. Abrazos.

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