miércoles, 7 de septiembre de 2011

Acerca de mis prioridades

Cuando comprendí los alcances de la lesión cerebral de Martín, creí que mi vida se había terminado, estaba segura de que sería imposible volver a ser feliz, volver a soñar o, siquiera, continuar viviendo. Y sé que muchas personas pensaron, y yo también, que mi vida tal y como la concebía en ese instante había concluido: una vida llena de esperanza, de futuros posibles, de una exitosa carrera, de reconocimiento, de logros, de momentos de felicidad...

No fue fácil darme cuenta de que la discapacidad de mi hijo no era un motivo para dar nuestra vida por terminada. Me tocó recorrer un camino lleno de dudas, de momentos de profunda depresión, de largas etapas de desesperanza, para finalmente comprender que mis prioridades habían cambiado drásticamente. Y esto quedó claramente reflejado en la visita que tuve hace un par de semanas.

Antes de regresar a Cali, una amiga de antaño nos visitó en Bogotá y compartimos una semana de deliciosas comidas, largas charlas y amenas veladas. Me alegró mucho verla, pero me sorprendió que estuvo "conflictuada" porque desde diciembre del año pasado no trabajo. Pero no sólo eso la "agredió", sino que se sintió fuera de lugar al encontrar a una Carolina distinta, con otras prioridades, con otros intereses y expectativas. Se sintió traicionada al no encontrar a la amiga que había dejado hace algunos años e intuyo que no supo qué hacer con este ser desconocido que se le plantó enfrente.

Me sorprendió y me costó un poco hacerla entender mi punto de vista, especialmente el referente al ámbito laboral: ¡Claro que quiero volver a trabajar y por supuesto que mi profesión es importante en mi desarrollo personal! Pero ahora la prioridad es otra. Les mentiría si les digo que no me ha angustiado este tema de ser económicamente productiva otra vez. En una de esas crisis, una amiga muy querida me dijo: "Disfrutá de tus hijos, las etapas con ellos no se vuelven a repetir nunca. El trabajo siempre estará ahí, pero ellos no"

Así que eso hago: disfruto plenamente de mis hijos y espero el momento oportuno para retomar mi vida laboral. Lo que ocurre es que no puedo negar que he cambiado, que mis prioridades son otras y que mi desarrollo profesional es importante, pero ya lo vivo desde otro punto de vista: ya sé que no será el éxito, ni el reconocimiento ni el dinero el que me hagan sentir plena y feliz. Sé que es un ámbito importante y que lo retomaré, pero ya las expectativas son otras. ¿Es esto bueno o malo? Creo que ni lo uno ni lo otro, estoy convencida de que para ser feliz existen muchos caminos posibles y es la tarea de cada quien buscar cuál es el suyo. Yo ya encontré el mío o por lo menos creo estarlo recorriendo ¿y ustedes?

6 comentarios:

  1. Qué es el éxito o el reconocimiento si no se logra junto a la familia? A veces creemos que la vida es corta y se acaba en dos semanas, y no... El camino es largo y culebrero. Ya estas logrando algo muy importante, eso puede ser exitoso o loable a los ojos de quienes de verdad lo valoran y reconocen.

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  2. Si Charly, definitivamente la familia que vamos construyendo en el camino es fundamental para darle sentido a la existencia. ¡¡¡Nos tenemos que ver!!!! Besos y saludos a las mujeres de tu familia.

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  3. Amiga, tu sabes que en mi corazón hay una profunda alegría por tí, porque entendiste un tema crucial que venías a trabajar en esta vida, y lo dijiste en el primer párrafo: "una vida llena de éxitos, logros, reconocimientos, eso era la felicidad para mí..." jejeje. Descanso un resto al saber que ya te bajaste también de ese bus, y bajaste a tus amigas "exitosas" de esa representación sobre tí y también a tu familia. Tu si estás trabajando para llamar a la conciencia a una comunidad especial, este trabajo es más significativo que escribir libros que se quedan en un estante y no le cambian la vida significativamente a nadie, jeje. Así que amiga, tu trabajo ayudando a sanar familias a largo plazo serán muchos libros significativos, logros y éxitos que tocan el alma de otras personas y profundas satisfacciones viendo niños con discapacidad sonreir porque ya no son presionados sino amados. Amiga, eso si es una vida con sentido.

    Besos y te quiero mucho.

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  4. Ahhhhhhhhh, amigaaaa, cuando te leo caigo en cuenta de lo MUCHO que te extraño y de cuánto hecho de menos nuestras conversaciones. GRACIAS por tus sabias palabras, por acompañarme en este camino y por seguir ahí incondicional. Te adoro.

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  5. Carolina: Qué post más lindo y más cierto!!! Nunca volveremos a ser las mismas ni a tener las mismas prioridades. No hay viaje de retorno, porque el sufrimiento mezclado con amor nos cambió para siempre. Personalmente, siento que me he convertido en una mujer mejor de la que fui. No niego que a veces extraño a la Natalia simple de antaño, pero he aprendido a querer mucho más a ésta. La vida da tantas vueltas... tal vez mañana terminemos siendo gerentas de una multinacional. Pero hoy nuestras prioridades son las que son. Y no tenemos dudas acerca de ellas.

    Un gran abrazo.

    Natalia.

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  6. Yo también siento lo mismo Natalia, siento que soy mejor persona, mejor ser humano y más feliz, y no porque mis circunstancias sean las ideales, sino porque aprendí a ser feliz con lo que soy y tengo, una enseñanza que no tiene precio y se la debo completica a Martín. Abrazos.

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