viernes, 2 de septiembre de 2011

¡Nos vamos a caer al río!

Ésta es la vista desde el apartamento de mis papás en Cali.
Ayer toda la familia viajó de Bogotá a Cali: Juan en el carro con los peludos y yo con los niños en avión. Nos fue muy bien. Ya estamos en Cali, muy cansados, pero muy contentos, rodeados de todo el amor de la familia y amigos. Dos anécdotas:

  1. El avión se movió mucho antes de aterrizar en Cali. De hecho, creo que ha sido el vuelo más movido que me ha tocado en esta ruta. Martín estaba asustado por los vacíos que sentía, pero Miguel estaba feliz; él creía que estábamos en un rodadero. Sobra decir que el ambiente en la cabina era tenso, la gente estaba asustada. De un momento a otro, Miguel miró por la ventana, vio las montañas y ríos, y gritó muy entusiasmado: "¡Nos vamos a caer al río, nos vamos a caer al río!" Solté la carcajada, aunque al resto de pasajeros no le pareció tan gracioso ;)
  2. Me sorprendió gratamente un artículo que leí en la última edición de la revista de Avianca (la aerolínea en la que viajamos): permiten a personas con discapacidad viajar con sus perros entrenados en la cabina del avión. Sorprendente, si tenemos en cuenta que en la mayoría de centros comerciales de mi país no permiten que las personas con discapacidad visual entren con sus perros lazarillos.
Bueno, iré a descansar y a seguir desempacando. Los tendré informados.

3 comentarios:

  1. Jajajajaja, divino, yo también hubiera soltado la carcajada. Amiga caigan pero a Pance, qué rico!! Mándame un teléfono fijo para llamarte. Los quiero mucho!!!!!!!

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  2. Se nota que me conocés amiga: hoy "caímos" en Pance, no me la creía, una delicia!!! Te mando el teléfono por el correo. Besos.

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