martes, 29 de noviembre de 2011

Las Familias ABR

¡Más fotogénica imposible!
Fehim y Daiana, nuestros entrenadores.
Marta y su hija Isabella.














La muy sonriente Ximena y su mamá Ángela.
Andrés y su mamá Sandra.
Ivette muy juiciosa practicando con Mariana.
Ángel acompañado por su mamá Gaby y la nana.     


lunes, 28 de noviembre de 2011

Segundo entrenamiento de ABR en Colombia

Hoy empieza el Segundo Entrenamiento de ABR en Colombia, ésta vez en la ciudad de Cali. Esta mañana fue la charla para familias nuevas, aunque algunas veteranas nos colamos. Las familias estuvieron muy participativas, lo que dinamizó mucho la charla y la hizo más interesante de lo habitual. Esta tarde son las evaluaciones y mañana empiezan los entrenamientos en forma hasta el sábado. Fotos, les prometo muchas fotos.

lunes, 21 de noviembre de 2011

Reportando desde Jamundí

El 24 de noviembre cumplimos dos meses de habernos mudado a nuestra casa campestre en Jamundí, un municipio ubicado al sur de Cali (a media hora en carro). Aún estamos en la etapa de adaptación, muchos ajustes por hacer, pero el cambio ha sido muy afortunado para todos. 

La compañía de la familia, su amor y apoyo han sido, sin lugar a dudas, la mayor bendición de este cambio de vida. Martín está feliz de recibir tanto amor y Miguel sorprendido de ver a tanta gente en la casa los fines de semana. Las idas al río, a la piscina, darles de comer a los patos, montar bicicleta, jugar tenis, almorzar en familia, sembrar matas, han sido actividades que mis hijos han descubierto con asombro y los ha llenado de nuevas experiencias y sensaciones. Los dejo con algunas fotos que reflejan las actividades que realizamos los fines de semana.
Martín con su abuelo rumbo a la piscina.

Miguel sembrando flores con su tía Betty.

martes, 15 de noviembre de 2011

Gracias por la Vida

Es muy duro, me atrevería a afirmar que es imposible. Cada vez que un niño con discapacidad que conocemos fallece (han sido tres en este último año) es imposible no pensar "Hubiera podido ser Martín" Y debo confesarles que me paraliza el miedo porque si cuando nació Martín no sabía cómo íbamos a seguir viviendo con una situación tan dolorosa y difícil de aceptar, ahora no sabría cómo vivir sin él. Así que lo abrazo, me lo como a besos y le pido a Dios "Por favor dale mucha fortaleza a la familia, especialmente a los padres, para que puedan continuar sin su hijo".

Pero es una realidad: nuestros hijos tienen mayores probabilidades de morirse por su condición. Duele y es una situación que no quisiera vivir, pero también es un momento que nos recuerda la fragilidad de la existencia, nos invita a enfocarnos en lo importante y a vivir el ahora intensamente, dando amor, todo el amor posible a la gente que nos rodea. 

Que Martín esté vivo es un milagro; que Miguel, Juan, los peludos, mis papás, mi familia y amigos estén vivos, es una bendición; que ustedes me lean, participen y hagan parte de mi vida es un regalo; las cosas podrían ser de otra manera, pero afortunadamente hoy son así. Y de nuevo es Martín el que me recuerda que no puedo dar nada por sentado: el que amanezcamos hoy vivos no implica que mañana también.  

sábado, 12 de noviembre de 2011

A veces, sólo a veces no me soporto

Igual la quería, así fuera una niña consentida que aparecía en los momentos más inoportunos. La extrañaba, así tuviera la manía de entristecerle el alma. No podía vivir sin ella, así por momentos la odiara por su insistencia a pintar todo de negro. Y es que era imposible deshacerse de ella. "Está bien, vámonos" Le dijo, mientras quitaba la mirada del espejo y daba media vuelta.


jueves, 10 de noviembre de 2011

Cuando "Ángel" es un insulto

Cuando alguien le dice “Ángel” a Martín siento rabia, pero no había podido saber por qué hasta hace poco que una mamá amiga lo plasmó en su Blog (No somos ángeles, no nos caímos del cielo) Bueno, aunque Natalia le da otra interpretación, pero leerla me ayudó a comprender mi molestia.

Siento ira porque decirle “Ángel” a Martín es negar su condición de niño y tratar de “compensar” el que haya nacido con una discapacidad. O por lo menos con ese “tono” lo enuncian las personas que me lo han dicho. Decirle “Ángel” es segregarlo, sacarlo de su grupo de pares y ponerlo por encima de los demás niños. No señores, ni por encima ni por debajo, Martín es igual a cualquier niño de su edad, que eso quede claro. No es un ángel, su discapacidad no lo convierte en un ser superior, pero tampoco en uno inferior. Es lo que es: un niño común y corriente de casi 7 años de edad.

Sospecho que detrás de esa nominación hay realmente un dejo de lástima por parte de la persona que lo dice. No sabe cómo llamarlo, no sabe cómo nombrar nuestra realidad, no sabe cómo sentirse frente a Martín, ignora cómo interactuar con él, así que si lo llama “Ángel” se ahorra el esfuerzo que le implica re-conocer en Martín a un niño simplemente.

También tienen la manía de decirme que he sido bendecida por Dios al tener a un hijo como Martín. Ni bendecida ni maldecida. He sido afortunada de ser mamá tanto de Martín como de Miguel. Y es aquí donde se me empieza a subir la temperatura. La línea que separa la lástima de lo “milagroso” es bien difusa, así que no caigan en ese juego ni me provoquen una úlcera por favor. Llamen a Martín por su nombre, vean en él a un niño común y corriente, sin expectativas angelicales. Les aseguro que se sorprenderán al darse cuenta de que pueden interactuar con él como lo hacen con cualquier otro ser humano.

sábado, 5 de noviembre de 2011

¡Feliz Cumpleaños Miguel!

Hace cuatro años nació Miguel. Como bien lo saben, es mi segundo hijo y ahora puedo afirmar lo que antes ignoraba si era cierto o no: Uno ama a sus hijos con la misma intensidad, pero a cada uno de una forma diferente. Miguel es mi espejo, me ha enseñado a ser más flexible conmigo misma y a divertirme con los pequeños detalles cotidianos. ¡Feliz Cumpleaños Miguel! Espero que sigas siendo un niño feliz, amoroso y espontáneo, tus mejores cualidades.