martes, 15 de noviembre de 2011

Gracias por la Vida

Es muy duro, me atrevería a afirmar que es imposible. Cada vez que un niño con discapacidad que conocemos fallece (han sido tres en este último año) es imposible no pensar "Hubiera podido ser Martín" Y debo confesarles que me paraliza el miedo porque si cuando nació Martín no sabía cómo íbamos a seguir viviendo con una situación tan dolorosa y difícil de aceptar, ahora no sabría cómo vivir sin él. Así que lo abrazo, me lo como a besos y le pido a Dios "Por favor dale mucha fortaleza a la familia, especialmente a los padres, para que puedan continuar sin su hijo".

Pero es una realidad: nuestros hijos tienen mayores probabilidades de morirse por su condición. Duele y es una situación que no quisiera vivir, pero también es un momento que nos recuerda la fragilidad de la existencia, nos invita a enfocarnos en lo importante y a vivir el ahora intensamente, dando amor, todo el amor posible a la gente que nos rodea. 

Que Martín esté vivo es un milagro; que Miguel, Juan, los peludos, mis papás, mi familia y amigos estén vivos, es una bendición; que ustedes me lean, participen y hagan parte de mi vida es un regalo; las cosas podrían ser de otra manera, pero afortunadamente hoy son así. Y de nuevo es Martín el que me recuerda que no puedo dar nada por sentado: el que amanezcamos hoy vivos no implica que mañana también.  

3 comentarios:

  1. Mi querida Caro,
    Es cierto, las estadisticas indican que un nino con discapacidad tienen mas probabilidades de morir, pero lo cierto es que todos tenemos esas posibildiades y creo, que por fortuna, no las sabemos mucho. De lo contrario, la vida resultaria muy asustadora.
    Celebro la vida contigo cada dia. Es tan maravillosa y tan corta al mismo tiempo. Y la mayoria de nosotros, pierde demasiado tiempo en cosas que son "aparentemente" importantes.
    Te quiero mucho!

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  2. Ando medio sensible (llorona) por estos días y tus mensajes me llegaron mucho amiga. Sí, creo que es sano "olvidar" que nos vamos a morir. Lo aburridor es cuando malgastamos los días en bobadas, siendo poco conscientes de nuestra mortalidad. Es un aprendizaje diario, creéme, pero creo que vale la pena hacerlo. Yo también te quiero mucho amiga. Besos.

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  3. Sé que llego tardísimo, pero no puedo dejar de enviarte un abrazo enorme. La vida es un regalo, y niños como Martín se ocupan de recordárnoslo cada día.

    Un beso gigante para él también!!!!

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