Es una broma recurrente en el gremio. Las iniciales de MD que acompañan sus títulos profesionales o sus uniformes, no se traduce como Doctor en Medicina (de las siglas en inglés), sino como Medio Dioses. Sí, suena divertido y, como dije, es una broma recurrente, pero el problema es que se la creen y actúan como si fuera verdad.
No es un secreto: tengo un serio problema emocional con los médicos que espero algún día superar porque, es evidente, todavía no lo he hecho. Durante seis años me he sentido maltratada y ultrajada por el 90% de los médicos que se han atravesado en el proceso de rehabilitación de Martín. El 10% que han sido la excepción son los que nos siguen acompañando.
Me molesta y me enfuerece su prepotencia, la crueldad de sus pronósticos que esconden detrás del argumento "No podemos darles esperanzas ni generarles falsas expectativas", la forma como ignoran nuestro conocimiento como padres, la manera como nos subestiman y la forma como tratan a Martín o, mejor dicho, como lo ignoran negándole la existencia como un ser humano íntegro.
No, no necesito que me cuenten cuentos de hadas ni que me mientan, sólo les pido que antes que médicos, se comporten como seres humanos. Es muy fácil ver todo lo que Martín no puede hacer, pero es de sus potencialidades de donde hay que agarrarse para ayudarlo a explorar el mundo y aprender.
El problema de los MD es que creen que el ser humano se agota en la explicación médica cuando somos tan complejos que se necesita más que una mirada científica para explicar nuestra existencia. Pero los médicos no entienden estos razonamientos, los eliminan de tajo y actúan como si sólo la medicina tuviera todas las respuestas.
Incluso, subestiman a las terapeutas (quienes también pertenecen al área de la salud) y por eso no creen en los procesos de rehabilitación, les interesa muy poco investigar y actualizarse sobre las opciones existentes, no aprenden de sus errores y no quieren cambiar sus paradigmas sobre la discapacidad (Insisto, hablo del 90% de los médicos que he conocido, ya saben, las generalizaciones son odiosas, pero necesito exorcizar mis demonios)
A estas conclusiones no he llegado porque sí, me he convencido de ellas a lo largo de seis años de hablar con terapeutas, médicos, psicólogas y otras mamás de niños con discapacidad. Podría enumerar una larga lista de actitudes supremamente odiosas, por decir lo menos, ultrajantes y maltratadoras por parte de este gremio, pero sería un Post muy largo, así que me limitaré a contar la experiencia con Martín.
Los médicos se han equivocado una y otra vez con Martín: a los tres días de nacido me llamaron de la UCI a las 3 de la mañana para informarme que habían desahuciado a Martín, se estaba muriendo y no había nada qué hacer; al otro día no lo encontraría en la incubadora. Se equivocaron. Luego, me aseguraron que sería como un vegetal, que habría que alimentarlo por sonda, que sus potenciales visuales y auditivos saldrían mal, que nunca se enteraría ni entendería lo que ocurriría a su alrededor, que sería imposible comunicarme con él y que ni siquiera tendría control cefálico. Otra vez se equivocaron.
Es el momento en que los médicos sean los primeros en cambiar su actitud frente a las personas con discapacidad y sus familias. Que empiecen a tratarnos con respeto, que reconozcan al ser humano que hay detrás de la discapacidad, que asuman su propia cuota de ignorancia frente al misterio de la existencia misma, que sean humildes, que traten a cada niño como si fuera el propio (¿Serían capaces de lanzar pronósticos lapidarios si fueran sus propios hijos o sobrinos o nietos? Lo dudo) y que sean parte de la solución, no un problema más con el que tenemos que lidiar.
Es su responsabilidad actuar como seres humanos íntegros, no como Medio Dioses, y esforzarce por buscar alternativas propositivas que le ayuden a nuestros hijos en sus procesos de rehabilitación; propuestas que realmente mejoren la calidad de vida de nuestros hijos. Para cuentos de hadas ya estoy grandecita, exijo profesionales íntegros, respetuosos y propositivos. A los Medio Dioses prefiero encontrármelos en los libros de Mitología Griega.