viernes, 11 de mayo de 2012

Diario de una madre im-perfecta

Qué mejor forma de celebrar el Día de las Madres que derribando mitos y liberándonos de esquemas asfixiantes y demoledores. Una de las cosas que más me sorprendió al enfrentarme a la maternidad fue comprobar que las mismas mujeres decidían no contar aquellas partes difíciles, frustrantes y complicadas de tener hijos. Este libro nos recuerda que todo en la vida tiene, por lo menos, dos caras y que para tener el paisaje completo, hay que re-conocer ambas y HABLAR abiertamente acerca de éstas.

Por mi parte, les puedo confesar que mi versión de la maternidad está lejos de una propaganda Johnson & Johnson y no sólo mi maternidad con Martín, sino también la de Miguel. Disfruté mucho de los embarazos, los nueve meses me trataron bien, pero el parto y la amamantada me parecen un chiste de muy mal gusto, sencillamente me parecen experiencias no gratas. Otro punto del que nadie me advirtió, fue que sentirme cansada, agotada y sobrepasada se iba a convertir en mi estado natural. Sin embargo, no cambiaría lo vivido por nada diferente.

El libro me lo acaba de regalar la Mona, una tía entrañable que nos visita en Colombia por estos días. Los dejo con algunos apartes:

"...Todos hemos crecido rodeados de mitos, convencionalismos y prejuicios. Por eso cuesta darse cuenta de que cada experiencia de la maternidad -y de la paternidad, claro está- es completamente diferente. No hay dos iguales. Ni siquiera para la misma persona (...) Empecé a sospechar que a lo mejor nos habían vendido una película almibarada con la que no todas nos identificamos, un molde en el que no siempre encajamos. Quizás no te sientas radiante por estar embarazada, incluso odias la barriga y hubieras preferido no pasar por este trance, o puede que hasta hubieras cedido gustosamente el privilegio del embarazo. Disfrutas muchísimo con tus hijos (...) y, sin embargo, hay momentos en que darías cualquier cosa por perderlos de vista (...) Pero no por eso eres peor madre.

Quieres a tus hijos como la que más, harías y, de hecho, haces cualquier cosa por ellos, y no rebobinarías nunca aunque eres consciente de que te has metido en un lío muy, pero que muy grande. Puede que la maternidad esté sobrevalorada o, cuando menos, sobredimensionada. Te la venden como una ruta sin desvíos, directa a la felicidad; y, una vez que te has lanzado a ello, piensas que tú te has debido de perder en el camino (...)

Y eso que tener hijos supone un grave riesgo para la labor profesional, la vida social y sexual, las relaciones de pareja, el desarrollo intelectual, la integridad física, etc. Pero, aún así, es una de las aventuras más maravillosas en las que nadie puede embarcarse".

2 comentarios:

  1. Qué ganas de leer ese libro!! Para mí la maternidad no ha sido fácil, ni maravillosa, ni mágica... Todo lo que he vivido los 3 años 7 meses desde que nació mi hijo ha sido vivir para y por él. Su discapacidad o daño neurológico ha dado vuelta mi mundo y muchas veces quisiera correr y correr lejos, pero aquí me quedo a su lado por que pese a todo es lo que más amo en la vida. Y si, muchas veces me siento una madre horrible, incapaz, siempre cansada, con un nivel de paciencia bajo, que añora dormir plácidamente como la hacía antes que naciera Vicente... Y me siento mal preguntarme cuándo será ese día... y lo veo lejano, como un sueño imposible de cumplir por que él me necesita... Cariños!

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  2. Hola Pamela:

    Me encanta que nos hayás compartido tus sentimientos, pues es precisamente ESE el objetivo de estos espacios: que dejemos de sentirnos culpables al comprobar que no somos las únicas que nos sentimos agobiadas y sobrepasadas con la situación de discapacidad de nuestros hijos.

    Y eso no te hace una mala madre ni significa que querás menos a Vicente. Significa simplemente que sos una mujer, un ser humano que se cansa, que se agota, que se pregunta por qué y que necesita de sus propios espacios.

    Todas hemos pasado (y seguimos pasando) por esos sentimientos, así que cero culpabilidad Pamela. Podés intentar buscar ayuda de familiares o alguna nana que te dé la mano con Vicente y así vos podés tomarte un respiro, eso tampoco te hace mala madre. Antes, por el contrario, esos recesos te ayudan a recargar baterías y volver con más paciencia y más dispuesta a seguir adelante.

    Mil gracias por compartirnos tus sentimientos, un abrazo.

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