miércoles, 6 de junio de 2012

Sólo les diré...

- "No voy a entrar a misa, no me arriesgo, de pronto me sale humo", le repliqué.

- "Muy probable", me contestó. "Si veo la cosa muy complicada, rezo un padre nuestro por vos", finalizó.

Y yo sonreí, le di un beso sonoro, un abrazo rompecostillas y me dirigí a la salida de la iglesia.

Sé que con mi abuelo no debería hablar de religión ni mucho menos de política, somos tan diferentes, pero me encanta "tirarle la lengua", como él mismo lo menciona cuando insisto en tocar temas escabrosos.

Mi abuelo es un ejemplo de cómo afrontar la muerte cuando le da por asomarse tímidamente. Sólo les diré que mi abuelo materno, de 82 años de edad, nos acaba de dar un ejemplo de fortaleza: venció un cáncer y con esto no quiero decir que no exista ni una sola célula cancerígena en su cuerpo, eso nadie lo sabe con exactitud; pero lo venció porque su actitud frente a una enfermedad de esta magnitud ha sido asombrosa.

Una fortaleza ante la vida y ante lo inevitable que no he visto en nadie más. Decir que lo ha enfrentado con optimismo, valentía y entereza se queda corto... Sólo les diré que cuando sea grande quiero ser como él.

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