martes, 14 de agosto de 2012

Cambios + Crisis = Oportunidades de Crecimiento

Los últimos meses han sido muy exigentes emocionalmente hablando, principalmente porque empecé a vislumbrar situaciones y circunstancias que no había querido proyectar. Sospecho que por eso mismo mis mensajes en este Blog han sido menos periódicos: necesitaba tiempo y espacio para digerir y comprender lo que estaba sintiendo.

La situación que detonó mi crisis fue mi constante dolor de espalda. Al preguntarme qué me pasaba, la respuesta obvia saltó a la vista: Martín está creciendo, pesa más y me cuesta más trabajo movilizarlo y levantarlo yo sola.

Esto unido a que tenía expectativas diferentes cuando Martín cumpliera sus 7 años de edad (los cumplió en febrero). Sí, esperaba que estuviera un poco más independiente en algunas funciones como sentarse solo sin apoyo o que usara en alguna medida sus manos, pero nada de esto ha ocurrido y enfrentarme a esta nueva realidad me llevó a hacerme preguntas que no me había querido plantear: ¿Hasta cuándo podré bañarlo yo sola?, ¿hasta cuándo podré levantarlo sin ayuda?, ¿será que ya llegó a su punto máximo de rehabilitación?, ¿valdrá la pena reanudar nuestra agenda de terapias?...

Tener expectativas frente a la rehabilitación de nuestros hijos es normal, lo doloroso viene cuando éstas no se cumplen y se abre camino la depresión y la desesperanza. Pero si algo me ha enseñado Martín, es a no tenerle miedo al dolor, a lo inesperado ni mucho menos a los cambios: nos ayudan a crecer, a avanzar y a fortalecernos si sabemos capitalizarlos.

¿Qué sigue? Creo que lo más sensato es empezar a afrontar este panorama con una actitud propositiva: ¿Qué cambios tenemos que incluir para hacer que la cotidianidad de todos sea más fácil? Detalles tan sencillos como pedir ayuda para levantarlo, bañarlo en compañía o hacer paseos cortos que no le impliquen grandes movilizaciones.

Eso por un lado, pero por el otro tengo el firme propósito de reanudar mi "proyecto de vida" desde que nació Martín: seguirle ofreciendo todas las herramientas posibles para que, cada día, mejore su calidad de vida. 

¿Hasta dónde llegará Martín en su rehabilitación? No lo sé y creo que este año ha sido la peor crisis motivacional en este sentido... Duele, duele mucho cuando uno ve que casi todo para su hijo implica un gran esfuerzo, incluso las actividades más cotidianas y aparentemente sencillas (comer, moverse, la digestión, estar sentado), pero si Martín se ve feliz y es capaz de regalarnos grandes sonrisas a diario, no seré yo la que tire la toalla. Así que deséenme mucha suerte, vuelvo a ver el horizonte despejado y el cielo muy, pero muy azul.

4 comentarios:

  1. Nuestros hijos nos desmuestran a no tirar la toalla muchas veces estamos agarrandola con dos dedos, pero los vemos y nos llenan de sonrisas en mi caso mi hija me abraza y me dice yo te quiero muchisimo! Basta escuchar esa palabras magicas y agarramos la toalla con toda la mano y si se requiere con las dos, asi que sigue en este hermoso camino gris a veces pero al final esta un arcoiris de amor, hermoso blog!!

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  2. Carolina, no sabes cuán indentificada me siento con cada palabra de esta publicación, las mismas dudas e inquietudes. No sabesmos cuán largo sea este camino, sólo sé que a veces es válido tomarse un tiempo para respirar y continuar de pie. En mi caso, tengo una severa lesión en la espalda, y sí, se debe al peso de mi hijo, es por eso que las preguntas que sueltas al aire, son las que salen de todas la mamás que llevamos esta maternidad. Te mando un fuerte abrazo, y no queda más que deternse sólo para tomar impulso, un besote enorme!

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  3. ¡Gracias Atenas y Avezul! Leyéndolas me pregunto por qué no publiqué este Post antes!!! No saben lo mucho que me sirve leerlas y saberme acompañada. A veces siento (o pienso, o ambas) que estas dudas e inquietudes son poco comunes entre nosotras y resulta que no!!!! Me ayuda, y mucho, saber que somos muchas las que atravesamos por este periodo de dudas y que, sin embargo, seguimos adelante. ¡De corazón, GRACIAS!

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  4. Carolina, para nada poco comunes tus preguntas, tus dudas o inquietudes, todas en algun momento pasamos por eso. Ahora mismo hace unos dias me puse a pensar que ya mi hijo Enmanuel en diciembre cumple 6 años y creí que para ese tiempo ya al menos él se estaría sentando sin apoyo, y es entonces cuando el desánimo o la desesperanza asoma su cara, pero luego pienso que aunque aún no se siente o se pare solo mientras el siga manteniendo en su carita esa sonrisa espléndida que me indica que a pesar de todo el camino que aun falta por recorrer él es feliz, vale la pena seguir firmes al pie del cañon, acompañandolo en su lucha por alcanzar esos pequeños grandes logros que a la larga van sumando. No está mal dudar ni inquietarse, al contrario son esos momentos los que nos permiten agarrar el impulso luego de una gran bocada de aire y seguir adelante hacia ese horizonte claro y brillante que tenemos por delante al lado de nuestros hijos. Ahh y lo de la espalda creo que es un factor común también entre nosostras, no todo puede ser bueno verdad? alguna cosa negativa debia traernos la discapacidad de nuestros hijos ;) Ánimos y adelante!!! Evelin...

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