lunes, 22 de octubre de 2012

Miguel frente a Martín...

En noviembre cumple 5 años... Está muy pequeño todavía para saber, a ciencia cierta, cómo lo afecta la discapacidad de su hermano mayor. Hasta ahora, hemos reconocido que es un niño más amable, más pendiente de las necesidades de sus compañeros de colegio, más respetuoso y más sensible gracias a la experiencia que vive a diario en su familia.

Nos esforzamos para que Miguel se sienta amado y sienta, sobretodo, que le prestamos la misma atención y cuidados que a su hermano mayor porque, así no queramos, los padres de niños con discapacidad siempre le dedicamos más tiempo y atenciones precisamente al hijo que no puede valerse por sí mismo.

Es un tema que me ronda todo el tiempo en la cabeza: saber identificar a tiempo qué necesidades emocionales tiene Miguel y qué apoyos requiere, pues es claro que, en algún momento, empezará a cuestionar por qué su hermano mayor no camina, por qué todavía usa pañal, por qué no habla... Y esto repercutirá en la construcción de su identidad, que ya repercute, pero todavía no sabemos exactamente cómo. Eso sí, le hemos dado todas las herramientas y el ejemplo para que sea una experiencia enriquecedora, positiva y amorosa.

Hablamos mucho con la psicóloga y éstas son algunas de las pautas que nos ha dado para lograr un equilibrio entre la atención que demanda Martín y la atención que debe tener Miguel para su sano desarrollo, además de consejos para que asuma bien la discapacidad de su hermano mayor:

  1. Compartir momentos con Miguel como, por ejemplo, ir a cine, comer helado, visitar el zoológico, pero sólo Juan, Miguel y yo. Es importante que Miguel sienta que también es el centro de atención de nosotros y que sus papás le regalan tiempo solo para él.
  2. Presentarle a otros niños con discapacidad, que vea que su hermano no es el único.
  3. Presentarle a otros hermanos de niños con discapacidad, así sabrá que ¡él no es el único!
  4. Aprovechar los cuentos o las películas para explicarle la discapacidad de Martín y enseñarle sobre el respeto a la diferencia.
  5. Que siempre tenga claro que es el hijo menor y construya su identidad familiar desde ahí. Debe entender que Martín es el mayor, así no tenga las destrezas que tiene él.
  6. Ayudarlo para que no se sienta presionado ni con más exigencias de las normales por ser el hijo sin discapacidad.
Es un camino de muchos aprendizajes, como todos, y siempre me pregunto si lo estaré haciendo bien... Como siempre, no tengo respuestas, sólo la convicción de que me esfuerzo a diario y le pongo mucho amor a este intento por ser una buena mamá para Martín y Miguel. ¿Qué otros consejos se les ocurren o les han dado?

4 comentarios:

  1. Me encanta tu sensibilidad mi Caro, eres una excelente madre, quisiera una así para mi!

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  2. ¡¡¡Te adopto!!! Jajajajaja, gracias May!!!

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  3. Hola, nunca había comentado aquí. Te leo hace bastante tiempo porque me parecen muy interesantes tus reflexiones frente a la discapacidad de tu hijo. Llegué a ti desde Mamá Terapeuta, a la leì una vez y quedé enganchada para siempre. Se aprende mucho de mamás que luchan por sacar adelante a sus hijos, cualquiera que sea la razón de esa lucha.

    Yo soy mamá adoptiva, no me enfrento a una discapacidad física, pero sí a un reto bastante fuerte. La institucionalización, el abandono, los malos tratos, dejan una huella en nuestros hijos que puede no apreciarse externamente, pero internamente hay cicatrices y consecuencias que cuesta mucho remontar. Asì, nos enfrentamos a retraso madurativo, dificultades de aprendizaje, angustias, etc.

    Esta entrada me ha gustado especialmente porque nosotros tenemos, además de nuestra nena adoptada de 8 años, un hijo biológico que actualmente tiene 20 años, ya está en la universidad y vive fuera de casa. Él tenía 14 años de ser hijo único cuando su hermana llegó a nuestras vidas, acaparando mucho, muchísimo de nuestro tiempo y atención. Aunque él fue parte de la decisión de adoptar a su hermana, que venía con un retraso madurativo muy importante, no pudimos evitar que se sintiera relegado en muchas ocasiones. Así que aún con sus 20 años, siempre trato de reservarle un espacio que sea sólo para él, con toda la atención de papá y mamá enfocada en él.

    Te mando un abrazo desde México.

    Alejandra

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  4. Hola:

    ¿Sabes que la primera opción de Juan y mía fue la adopción? Pensamos en esta posibilidad seriamente por problemas de salud que tiene él y creímos que podrían heredar nuestros hijos, pero no, o por lo menos el porcentaje de probabilidades fue muy bajo, así que decidimos tener hijos biológicos.

    Sos una valiente, admiro profundamente a los padres que toman esta decisión, precisamente por las secuelas que mencionas (traumas, abandono, malos tratos previos, etc.), pero me parece que es una experiencia que vale la pena vivir.

    Siempre es importante reservar tiempo para cada uno de nuestros hijos, eso lo entendí hace muy poco, pero los resultados de aplicar este consejo han sido buenísimos. Abrazos y gracias por seguirnos.



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