lunes, 8 de octubre de 2012

¿Otro (s) duelo (s)?

¡Gracias a todos y todas por sus comentarios en el post anterior! Me sigue sorprendiendo -y reconfortando- encontrarme con mamás que sienten lo mismo, que están atravesando momentos similares o que sus experiencias han sido otras, pero igualmente enriquecedoras y llenas de aprendizajes.

Lo que más me gusta de esta red es que leyéndolas, encuentro palabras para expresar mis propios sentimientos y nombrar mis propias realidades. Por ejemplo, al igual que Sonia (Mamá Terapeuta en Chile), casi ocho años después, empecé otro tipo de duelo: darme cuenta de que esto es para siempre y de que yo estoy agotada. No lo había pensado de esa forma: otro duelo... Pero tiene mucho sentido. Sonia planteaba preguntas, a las que no tengo respuestas, pero que valen la pena para reflexionar: ¿Qué pasará los próximos años? ¿Qué hago para que mi hija tenga todos los cuidados que necesita y yo seguir viviendo sin dolor y sin culpa?

Este año, como les he contado, ha sido especialmente difícil porque muchas de las expectativas que tenía frente al proceso de rehabilitación de Martín no se cumplieron. Y un buen día, me descubrí decepcionada, agotada y desesperanzada. ¿Cómo retomar mi vida, que la dejé en pausa, y, a la vez, atender las necesidades de Martín? ¿De dónde sacar fuerzas si me siento agotada física y emocionalmente? ¿Cómo lograr un equilibrio entre seguir creyendo en que Martín estará mejor y no tener tantas expectativas como para no desilusionarme?

Tampoco tengo respuestas, pero sí les puedo contar la forma como lo he ido resolviendo. Lo fundamental fue dejarme de sentir culpable por delegar, por pedir y aceptar ayuda, y por continuar con mi vida profesional. Luego, busqué la forma de tener atención especializada para Martín y ahí fue cuando contraté al abogado e interpuse la tutela contra la EPS (Entidad Promotor de Salud) para que me dieran enfermera y terapeuta para mi hijo. 

Así, poco a poco, me convertí sólo en la mamá de Martín, dejé de ser su terapeuta, acompañante, enfermera y profesora. Ahora sólo soy su mamá y procuro que él tenga sus espacios educativos y terapéuticos independiente de mí. No es fácil, pero sí creo que es lo más sano para todos: Martín continua con su proceso de rehabilitación, socialización y educación, yo sigo con mi vida, y ambos compartimos momentos diarios sin que me sienta agotada y sobrepasada.

Si lo piensan bien, es lo más parecido a una vida "normal": los niños tienen sus espacios, los adultos los suyos, espacios en común para comer, jugar, leer cuentos, ver tv... pero ya mi vida dejó de girar alrededor de Martín, ya mis necesidades están encontrando su lugar de ser y existir, retomé mis sueños, estoy inventando nuevos, más tiempo para mi pareja y, POR FIN, estoy dejando el estado de "agotada permanentemente" Y lo digo con alivio, pues todas sabemos que cuando nos sentimos agotadas y sobrepasadas, el malgenio y la irritación están a la orden del día.

Es un camino nuevo y desconocido. No sólo es el duelo lo que está de por medio (a propósito, ¿cuántos duelos tenemos que vivir? ¡Alguien me puede responder por caridad!), también el temor a estar haciendo lo correcto para Martín... Aquí no hay respuestas buenas o malas, al fin y al cabo somos seres humanos tratando de hacer lo mejor posible con todo nuestro amor y valentía, pero abrazados por la incertidumbre y lo impredecible. Nadie dijo que fuera fácil, pero les aseguro que sí es muy emocionante ¡Feliz semana!

4 comentarios:

  1. Qué maravilloso, me encantó... Cuando leí tu post anterior sentí que lo describías fantástico: puse mi vida en pausa, creyendo que esto sería por un tiempo... Ahora veo que no lo es, ¿qué hago?

    Yo no quiero ser mamá terapeuta, no quiero ser por siempre la terapeuta de mi hija. De hecho, ya no lo soy y estoy en conflicto porque tampoco he logrado aceptar el delegar... Entonces está todo en pausa...

    Pero ahora te leo, leo cómo te armaste ahora y siento profundamente que eso es lo que quiero!! Lo que necesitamos todos en realidad, por el bienestar común.

    Me ayuda mucho tu post, porque me está costando dar este paso...

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    1. Hola carolina
      No sé si me recordarás. Te escribo desde España. Yo tengo dos niños que tienen los problemas habituales, pero mi sobrino padece lesión cerebral. Te escribí porque me preocupaba más el estado de mi hermana que el de mi sobrino. Ella se olvido de sí misma por completo y no se dio cuenta de que estaba enferma. Murió de cáncer hace dos meses. Cuiden también de sí mismas, sí están rotas y agotadas no le hacen bien a nadie. No se sientan culpables por delegar.
      Besos. Marta

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    2. ¡A mi me costó un año Sonia! Fácil no es, pero te garantizo que todo irá mejor, una vez te decides. Un abrazo, mucho ánimo, creo que este paso es muy importante en este camino de reconstrucción propia y reencuentro con nosotras mismas en el que andamos.

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    3. Hola Marta Ferrero:

      ¡¡¡Por supuesto que me acuerdo de vos!!! Lo siento mucho, siento mucho lo de tu hermana, de verdad lo siento...

      Velar por nuestro bienestar es el primer paso para poder cuidar de los nuestros. Maxi se llama tu sobrino, no cierto? Dale un abrazo de mi parte y a vos otro, mucha fuerza.

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