viernes, 30 de noviembre de 2012

Sobre los espejos...

A veces, sólo a veces, le provocaba zamparle su mejor derechazo... Pero los espejos de carne y hueso están hechos precisamente para eso: reflejar nuestras más profundas inseguridades. Cuando lo entendió, agarró a golpes al saco de boxeo que tan atinadamente su esposo le había regalado de cumpleaños.

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