lunes, 17 de diciembre de 2012

Reunirse con otras familias que tienen hijos con discapacidad no sólo es maravilloso por el intercambio de experiencias, sino, sobretodo, por la posibilidad de ver la discapacidad y la maternidad desde otras perspectivas. 

Ese es el regalo que nos damos mutuamente los seres humanos cuando nos reunimos a intercambiar ideas y sentimientos desde el respeto y el genuino interés de escucharnos. Otra de las cosas que damos por hecho, pero que realmente es una bendición: la capacidad de ponernos en el lugar del otro y conocer la realidad desde otras miradas distintas a la propia.

Esta gran posibilidad me la brinda cada una de las familias participantes en los entrenamientos de ABR. Fuerza, disciplina, valor, fe y mucho amor es el denominador común entre estos papás que tienen otro estilo de vida, otras prioridades y otros obstáculos que superar. Sin embargo, muchos han decidido ser felices ahora, no cuando sus hijos caminen, o se sienten solos o hablen. Personalmente, siento que si hay una forma de honrar a Martín, de agradecerle que esté vivo y siga luchando, es esa: escogiendo, a diario, ser felices. Les deseo una muy ¡Feliz semana!

2 comentarios:

  1. Amiga, yo estoy muy feliz de verlos felices, mira esa cara de Martin, siempre feliz. Los adoro!!!!

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