miércoles, 23 de enero de 2013

¿Respeto por la diferencia?

No hablo de Martín ni de las personas con discapacidad, para quienes es una lucha inherente a su condición, dado lo discapacitantes de nuestras sociedades. Me refiero a Miguel y a los millones de niños sin discapacidad en Colombia que se tienen que someter a pruebas absurdas para que los colegios los admitan y "evalúen" si tienen las capacidades requeridas para entrar a la institución.

Con Juan decidimos desde el principio que no someteríamos a Miguel a ese circo, así que los colegios o jardines infantiles que tienen pruebas y exámenes como criterio de selección, los descartamos inmediatamente. 

Pero es la regla en los colegios y jardines privados: evaluar a bebés de 3 años y decidir si son "aptos" o no, si sus "niveles de desempeño" son "suficientes" para su edad. No sé a ustedes, pero a mí me suena totalmente absurdo este discurso en el que los niños tienen que demostrar habilidades, conocimientos y destrezas a sus tempranos 3 años de edad.

Y volvemos al punto de partida de siempre: "¿Estamos construyendo una sociedad donde quepamos todos, una que re-conozca y valore la diferencia, o estamos abogando por una sociedad homogenizante y en la que prima la "inteligencia académica" por encima de todo lo demás? ¿Reconocen estas pruebas de admisión la integralidad del ser humano y la diversidad de inteligencias existentes? Lo dudo.

Les comparto un artículo de Yolanda Reyes, publicado en el periódico El Tiempo de Colombia, texto que dio pie a este post, y un párrafo que espero nos haga reflexionar:


"¿Puede ser un criterio de selección "tener altos niveles de desempeño" a los 3 años? ¿No es la tarea primordial del colegio asumir que los niños son educables, y más educables que nunca, según hoy lo afirman incluso los comerciales de televisión, durante la primera infancia? ¿A qué se compromete un colegio: a trabajar con quienes sobresalen para mantener su promedio del Icfes* o a formarlos a todos, reconociendo que son diferentes, y que ese es su maravilloso desafío?".

* Es el examen de Estado obligatorio en Colombia, cuyo puntaje decide la entrada a la universidad de los recién egresados.

lunes, 21 de enero de 2013

“Somos lo que elegimos”
Rafael Alberto Pérez

Y de nuevo el diálogo recurrente, pero esta vez por chat, una conversación con una mamá ecuatoriana que está viviendo su momento de duelo por su hijo con discapacidad de seis meses de edad:

- "¿Cuándo deja de doler?" Me preguntó.
- "Nunca", le contesté.
- "¿Cómo le haces entonces?"
- "El dolor está siempre ahí, a diario, lo que cambió fue mi relación con él... Ya no es un motivo para ser infeliz". 

No soy la única a la que le ha tocado vivir situaciones intensas de dolor e impotencia. La diferencia radica en la forma como las enfrentamos. Yo elegí ser feliz a pesar de la discapacidad de Martín, de la diabetes de Juan, de mi neurótica cabeza, a pesar de la muerte de mi bisabuelo, a pesar de que mucho de lo planeado no salió como lo esperaba... Y es una elección diaria, sin tregua, a consciencia.

Admiro a la gente que es feliz, tal vez porque esa se ha convertido en mi prioridad desde que nació Martín: ser feliz a pesar de... Suena a cosa de poca monta, pero hay que hilar delgado para comprenderlo. Todos, absolutamente todos los seres humanos hemos vivido momentos de intenso dolor, no conozco al primero que no, entonces, si todos pasamos por periodos dolorosos, ¿por qué unos son felices y otros no? Bueno, porque la diferencia no la marcan las situaciones, sino la forma como nosotros las afrontamos y decidimos experimentarlas.

Mi prima Juli me dijo muy sabiamente "No hay que matar a los monstruos, hay que aprender a convivir con ellos". Bueno, es hora de confesar que, la mayoría de días, invito a desayunar a mis monstruos, les hablo, los peino, me acompañan a hacer deporte... Ya no me asustan, son una parte de mí y aprendí a convivir con ellos.

También debo confesar que hay días, pocos pero los hay, en que sus filudos colmillos me vuelven a asustar y los escondo debajo de la cama o en el armario, los desaparezco. Pero al día siguiente volvemos a nuestra rutina, ¡nos extrañamos!

Finalmente, comprendí que no controlo las situaciones, no controlo lo que pueda o no suceder mañana, pero sobre lo único que sí tengo un control absoluto es sobre la forma como decido afrontar cada situación y eso, eso es algo a lo que no pienso renunciar.

viernes, 4 de enero de 2013

Deseos de Año Nuevo...

...sospecho que son pocos los que se escapan de la lista, esa que escribimos, así sea mentalmente, de todo lo que queremos en el año que inicia... Y es que 365 días nuevos, completicos, son mucha tentación como para no llenarlos de sueños, expectativas y deseos.

Escribí una lista desde el día de mi cumpleaños y la leo cada vez que me la encuentro rodando huérfana por mi habitación. El 2012 fue un buen año y espero que el 2013 le dé una dura batalla para superarlo. ¿Y ustedes escribieron su lista? 

Por mi parte les deseo un maravilloso 2013, espero que cada uno de sus sueños y anhelos se cumplan, que sean muy felices y prósperos, y que encuentren ese silencio interior en el que todos necesitamos centrarnos para vivir tranquilos.

¡¡¡Les deseo la mejor energía y actitud para vivir 365 días de este año intensamente y con pasión!!!