lunes, 21 de enero de 2013

“Somos lo que elegimos”
Rafael Alberto Pérez

Y de nuevo el diálogo recurrente, pero esta vez por chat, una conversación con una mamá ecuatoriana que está viviendo su momento de duelo por su hijo con discapacidad de seis meses de edad:

- "¿Cuándo deja de doler?" Me preguntó.
- "Nunca", le contesté.
- "¿Cómo le haces entonces?"
- "El dolor está siempre ahí, a diario, lo que cambió fue mi relación con él... Ya no es un motivo para ser infeliz". 

No soy la única a la que le ha tocado vivir situaciones intensas de dolor e impotencia. La diferencia radica en la forma como las enfrentamos. Yo elegí ser feliz a pesar de la discapacidad de Martín, de la diabetes de Juan, de mi neurótica cabeza, a pesar de la muerte de mi bisabuelo, a pesar de que mucho de lo planeado no salió como lo esperaba... Y es una elección diaria, sin tregua, a consciencia.

Admiro a la gente que es feliz, tal vez porque esa se ha convertido en mi prioridad desde que nació Martín: ser feliz a pesar de... Suena a cosa de poca monta, pero hay que hilar delgado para comprenderlo. Todos, absolutamente todos los seres humanos hemos vivido momentos de intenso dolor, no conozco al primero que no, entonces, si todos pasamos por periodos dolorosos, ¿por qué unos son felices y otros no? Bueno, porque la diferencia no la marcan las situaciones, sino la forma como nosotros las afrontamos y decidimos experimentarlas.

Mi prima Juli me dijo muy sabiamente "No hay que matar a los monstruos, hay que aprender a convivir con ellos". Bueno, es hora de confesar que, la mayoría de días, invito a desayunar a mis monstruos, les hablo, los peino, me acompañan a hacer deporte... Ya no me asustan, son una parte de mí y aprendí a convivir con ellos.

También debo confesar que hay días, pocos pero los hay, en que sus filudos colmillos me vuelven a asustar y los escondo debajo de la cama o en el armario, los desaparezco. Pero al día siguiente volvemos a nuestra rutina, ¡nos extrañamos!

Finalmente, comprendí que no controlo las situaciones, no controlo lo que pueda o no suceder mañana, pero sobre lo único que sí tengo un control absoluto es sobre la forma como decido afrontar cada situación y eso, eso es algo a lo que no pienso renunciar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Te invito a escribir tus comentarios a continuación. ¡Gracias por participar!