miércoles, 27 de febrero de 2013

Blog recomendado...

Conocí a Marta Ferrero por este medio, es española, periodista, vive en Murcia y tiene dos hijos. Ella leyó el Blog, me escribió, le contesté y así iniciamos una conversación que me permitió saber un poco de ella y que ella se quedara con un poco mío. 

Su sobrino Maxi tiene una discapacidad. Su historia la llevo clavada en el pecho, pues hace parte de aquellas experiencias que te marcan, que te obligan a preguntarte por el sentido de la vida y por lo que es prioritario para cada uno de nosotros. 

Marta lanzó su Blog y quiero invitarlos a que lo lean, a que la sigan y a que participen de este diálogo virtual que nos permite sentirnos acompañados en situaciones que, de otra manera, serían mucho más difíciles de enfrentar, asumir y superar:

domingo, 24 de febrero de 2013

Lo que me vuelve loca...












Ojos llorosos.
Respiración agitada.
Fiebre de 40.
No come.
Su mirada apagada.
Martín se enferma y yo me vuelvo loca.

Mi cabeza explota.
El diagnóstico médico: infección respiratoria.
Pasada la tormenta, trato de indagar por qué todo lo veo negro y las respuestas, atropelladas, empiezan a brotar:

No habla, así que no te puede decir qué le duele o cómo se siente.
Su cuerpo se desmadeja, así que lo ves frágil.
Arde en fiebre, no come y respira agitado, así que pensás lo peor.
No vuelve a emitir ningún sonido y ese silencio refleja tu propia impotencia.

Pero hoy es un nuevo día, lleva 8 horas sin fiebre, ya sus ojos están expresivos nuevamente, comió (poco, pero lo hizo), me "habló" como lo hace todas las mañanas... Ya Martín vuelve a ser él y eso espanta a mis monstruos, esos que vienen y me susurran al oído que todo podría salir mal... Pero no, mi hijo se recupera y yo vuelvo a mis cabales, riego mis matas y le hablo a la albahaca, así mi prima y mi marido digan que eso es estar completamente loca.

martes, 12 de febrero de 2013

Cumpleaños de Martín...

Martín con su tía Ximena.

Lo prometido es deuda, las fotos del cumpleaños de Martín.


Una celebración muy familiar, muy especial y MUY significativa para mí: en ocho años es la primera vez que celebro el cumpleaños de Martín sin esa mezcla de alegría y agradecimiento por la vida de mi hijo, y tristeza y dolor por recordar el momento del parto. Fue un momento de CELEBRACIÓN a secas, sin adornos ni arandelas... Y se sintió muy bien, la verdad.

Con sus tías Betty y Paty.

Martín estuvo sorprendido de ver tanta gente, posando para las fotos, sonriendo, gritando... Mi hijo disfrutó de su fiesta y se sintió amado y feliz, de eso no me queda la menor duda.



¡¡¡GRACIAS a todos por unirse a esta celebración, presencial y virtualmente!!!






















lunes, 4 de febrero de 2013

Las Doulas...

Nuevamente, la discusión se abre, los pro y contra se ponen sobre la mesa, y las madres tenemos la opción de conocer, evaluar y decidir. 

En la revista Semana de Colombia, se publicó un artículo acerca de las doulas y el parto en casa versus la posibilidad de dar a luz en una clínica con los estándares propios de estos lugares.

Una de mis amigas del alma, de esas de la niñez, es una Doula. Me encanta y me aterra, ¡es demasiada responsabilidad! Pero lo ha hecho con todo el amor y la preparación del caso. Otra amiga, a quien considero mi hermanita menor, está a punto de dar a luz en Medellín con la ayuda de una Doula. 

Cuando escuché acerca de ellas, mi primera pregunta fue ¿qué es eso? Según Wikipedia, una Doula es una asistente sin titulación oficial, quien proporciona información, apoyo físico y emocional a las mujeres durante el embarazo, el parto y el posparto.

La palabra proviene del griego y se refería a la mujer esclava que servía a otra mujer o a un hombre. En Grecia la palabra tiene connotaciones negativas, puesto que significa esclava, por lo que muchas prefieren llamarse a sí mismas "asistentes del parto". Quien primero utilizó el concepto en su acepción moderna, fue la antropóloga Dana Raphael para referirse a las mujeres que ayudaban a las nuevas madres durante la lactancia y el cuidado de los recién nacidos en Filipinas.

Por mi experiencia, no puedo dejar de sentir temor, pero entiendo y comparto las opiniones acerca del ambiente de las clínicas (frío e impersonal), del aumento innecesario de las cesáreas y de los medicamentos que se aplican. La opción de parto en casa o del acompañamiento de una Doula  es una buena posibilidad, siempre y cuando se tomen todas las medidas del caso para asegurar el bienestar del bebé y la mamá.

En lo personal, optaría por una forma de parto que uniera ambos mundos: la calidez y sabiduría de las Doulas, el ambiente natural y el respeto por el ritmo de cada mujer, pero con la seguridad y medidas preventivas de una clínica... Y me surge la inquietud ¿por qué es tan difícil reconciliar dos miradas que buscan lo mismo: el bienestar del bebé y de la mamá? ¿Por qué nos cuesta tanto encontrar puntos de encuentro para hacer de esta experiencia una segura y cálida? Lo siento, no tengo las respuestas, sólo muchos interrogantes y una gran curiosidad.

Y ustedes, ¿qué opinan? ¿Qué opción escogerían?

Les dejo el enlace:

domingo, 3 de febrero de 2013

Rusia, Túnez y China, ¡presentes!


A veces esto de la virtualidad no deja de sorprenderme... Enero fue un mes extraño y sólo publiqué tres post, ¡increíble! Cuando en promedio publicaba entre seis y siete mensuales e incluso, por allá en el 2011, llegué a publicar hasta 13 en un solo mes. Pero bueno, cada día trae su afán y me esfuerzo por no ausentarme tanto, aunque a veces no lo logre (pero siempre están en mi corazón, eso sí no da tregua).

Revisando las estadísticas del Blog, me encontré con que en enero precisamente nos visitaron de Rusia, China y Túnez, 12, 16 y 14 páginas vistas respectivamente. ¡¡¡Wow!!! Así no hablemos el mismo idioma, las experiencias humanas pasan siempre por las mismas dudas y necesidades, así que ¡bienvenidos! Este espacio de reflexión pretende eso, construir una red de apoyo e intercambio que no conozca límites. ¡Feliz semana!

viernes, 1 de febrero de 2013

Hace ocho años...


Hace ocho años inicié un camino de grandes aprendizajes, momentos de intenso dolor y soledad, instantes de lucidez, maravillosas experiencias, pero, sobretodo, de transformaciones. Un 1 de febrero de 2005 nació Martín, mi primer hijo, uno muy deseado y amado. Y con su nacimiento mi vida cambió radicalmente. 

Hace ocho años empecé a comprender que lo que somos no es una sumatoria de lo que hacemos o tenemos, somos sin necesidad de que los logros sean una medida de nuestra existencia.

Y aprendí a no dar nada por sentado, por más sencillo que parezca como amanecer vivos, tener buenos amigos o una familia solidaria y amorosa. 

Y mis prioridades cambiaron, el éxito se convirtió en otra cosa y la felicidad se mudó de lugar. ¿Fácil? Para nada, no me equivoco si afirmo que ninguna mujer embarazada sueña con un hijo con discapacidad, posiblemente ni siquiera se plantea la posibilidad, pero cuando sucede el impacto es de tal magnitud, que nada queda en su lugar: nunca volveremos a ser las mismas, pero con el tiempo, lo agradecemos y le damos su justo valor.

Hoy, ocho años después, agradezco el nacimiento de Martín, lo miro y celebro que sea mi hijo, lo abrazo y celebro que sea tal cual es, me sonríe y siento que valió la pena cada lágrima y cada desgarro del corazón porque este ser logró en mí transformaciones que de ninguna otra forma hubieran tenido lugar, ¡Feliz cumpleaños hijo y gracias por simplemente ser!