domingo, 24 de febrero de 2013

Lo que me vuelve loca...












Ojos llorosos.
Respiración agitada.
Fiebre de 40.
No come.
Su mirada apagada.
Martín se enferma y yo me vuelvo loca.

Mi cabeza explota.
El diagnóstico médico: infección respiratoria.
Pasada la tormenta, trato de indagar por qué todo lo veo negro y las respuestas, atropelladas, empiezan a brotar:

No habla, así que no te puede decir qué le duele o cómo se siente.
Su cuerpo se desmadeja, así que lo ves frágil.
Arde en fiebre, no come y respira agitado, así que pensás lo peor.
No vuelve a emitir ningún sonido y ese silencio refleja tu propia impotencia.

Pero hoy es un nuevo día, lleva 8 horas sin fiebre, ya sus ojos están expresivos nuevamente, comió (poco, pero lo hizo), me "habló" como lo hace todas las mañanas... Ya Martín vuelve a ser él y eso espanta a mis monstruos, esos que vienen y me susurran al oído que todo podría salir mal... Pero no, mi hijo se recupera y yo vuelvo a mis cabales, riego mis matas y le hablo a la albahaca, así mi prima y mi marido digan que eso es estar completamente loca.

5 comentarios:

  1. Yo limpio monstruos, necesitas mis servicios?? Estoy bromeando, pobre Martin, que horrible es una infeccion respiratoria. Damele un beso de mi parte. LQM

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  2. ¡¡¡Contratada!!!! Pero tenés que hablarle a la albahaca...

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  3. Hola carolina , ahora si se despues de 18 meses se que monstruo te refieres pero ten fe de que las cosas van estar mejor de lo que puedes creer.Estoy seguro de que Martin si sabe atacarlos espero que tu niño se mejore un saludo de Isabela Zapata.

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    1. Gracias Isabela!!! Ah no, eso es claro, Martín sabe cómo es la cosa, la que tiene que aprender es la mamá!!!!!

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  4. Con cada monstruo que espantamos nos volvemos expertas en enfrentarlos.

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