jueves, 2 de mayo de 2013

Dame paciencia... Porque si me das fuerzas, ¡los mato!

En días como hoy vuelve a tener sentido la frase: "lo que más discapacita no es la discapacidad de tu hijo, sino la sociedad en la que vivimos". Este mes le tocó el turno a ABR, pero el mes antepasado pusieron problema por la enfermera y hace tres meses los enredos fueron con la terapeuta física. Como verán, cada mes se ponen creativos.

Hoy fue un día de aquellos que me encantaría enterrar y olvidar. Entre la EPS y el neuropediatra de Martín se están "tirando" la responsabilidad de aprobarnos el próximo entrenamiento de ABR. Lo que me duele es que en la mitad del conflicto está Martín y el único perjudicado es él, mientras que el ego del neuropediatra le impide ver más allá de sus narices y la EPS no ofrece ninguna solución diferente a remitirme donde el neuropediatra; un camino sin salida. 

Al médico en cuestión no le interesa si ABR mejora o no la calidad de vida de mi hijo, sólo le interesa su paradigma científico y validar su propio conocimiento. Y la EPS está muy ocupada instaurando procesos cada vez más burocráticos y "eficientes" (¿Eficientes para quién? Esa es la GRAN pregunta).

No entraré en detalles ni daré nombres, mi objetivo en este espacio siempre ha sido propositivo, no inquisidor, sólo quiero desahogarme de la mejor forma que sé hacerlo: escribiendo. La mayoría de las veces, al terminar de escribir, me siento más tranquila, he ganado un poco más de paz y todo empieza a tener sentido; ruego para que esta vez no sea la excepción.

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