viernes, 28 de junio de 2013

El MIO es de todos, menos de las personas con discapacidad

Estamos en el año 2013 y las ciudades colombianas continúan siendo tan inaccesibles como hace décadas. Hemos avanzado muy poco y, lo más preocupante, no existen señales de que esto vaya a cambiar: ni interés por parte de los gobernantes, ni por parte de los ciudadanos, ni inversión que impulse los cambios necesarios para que las ciudades puedan ser recorridas por todos.


Algo tan fundamental como el sistema de transporte masivo de una ciudad (y más si es nuevo), DEBERÍA estar en capacidad de transportar a todos sus ciudadanos, pero no, en Cali esto no se cumple. El MIO (así se llama el sistema de transporte) carece de los elementos básicos para ser accesible: rampas inexistentes o peligrosas pues al llover se ponen lisas, no se anuncia las paradas por audio, las entradas de la estación a los buses son difíciles para una persona en silla de ruedas o un invidente, las entradas especiales no son automáticas... 

Una mamá mexicana se quejó en su Blog porque en un cine del DF no existían rampas para que su hijo con parálisis cerebral pudiera acceder al interior de la sala. La respuesta de uno de los participantes virtuales fue "Pues no vayan a cine". Aquí es donde quiero que reflexionemos, pues la solución no es que las personas con discapacidad se queden en casa. La real alternativa es empezar a conscientizarnos sobre la construcción de los espacios públicos y del tipo de sociedad en la que queremos vivir: una inclusiva o una intolerante frente a la diferencia.

El diario El País publicó un artículo al respecto. Los invito a leerlo y a reflexionar sobre el tipo de ciudad que queremos construir. ¡Yo quiero una donde quepamos todos!

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