domingo, 23 de junio de 2013

Monsters University


No soy objetiva. Adoro las películas animadas y, casi siempre, termino riéndome más que cualquiera de los niños que asisten al cine. No sé si esta precuela es buena o mala, en términos de historia, personajes o imagen. Sé que me encantó la "moraleja".

No importa lo que decidamos ser o hacer. Lo realmente decisivo es lanzarnos dando siempre, siempre lo mejor de nosotros mismos. Somos nuestra propia medida, así que tratemos que los límites que nos pongamos no nos asfixien ni maten nuestros sueños. El primer paso es creer en nosotros mismos.

Esta película me hizo recordar a mi abuelo materno. Nació hace 83 años en un pueblo al sur del Valle del Cauca, Versalles, y llegó a Cali siendo un adolescente cargando con su humanidad y muy pocos pesos en el bolsillo. 

Uno de sus primeros trabajos fue como repartidor de remesas (mercados) en un granero (tienda donde se venden alimentos). Le preguntaron "¿Sabe montar en bicicleta?" "Pero por supuesto", fue su respuesta. Se la pasó el resto del día repartiendo los pedidos, con las rodillas raspadas y levantándose cada vez que se caía.

De eso va la película y la vida: hay que asumir los retos con decisión y dispuestos a dejar la sangre en la arena, no para ganar más dinero o ser más reconocidos o poderosos, no. Hay que hacerlo simplemente para convertirnos en la mejor versión de nosotros mismos y llegar a la vejez con la certeza de haberlo dado todo en cada instante. Obviamente, ¡les recomiendo ver la película!

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