miércoles, 5 de junio de 2013


Son parte vital de mi red, esa que te protege y sostiene cuando te vienes abajo irremediablemente. 


Cada una de las personas que visité durante nuestra estadía en Europa hacen parte de este magnífico tejido que me atraviesa y me hace ser quien soy.

































Cada uno de ellos son parte esencial de nuestras existencias y me recuerdan que el amor puede ser infinito cuando la incondicionalidad está en el orden del día.


Los otros son el reflejo de una parte de lo que somos. Si los demás nos devuelven amor, sonrisas y buenos momentos, es porque de eso también estamos hechos.


Y bueno, Juan, mi compañero de viaje incondicional que me recuerda lo afortunada que soy.


Al agradecer por las bendiciones recibidas, ustedes se cuentan entre ellas.

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