miércoles, 24 de julio de 2013

Mamás dejen a sus niños preguntar...

Ni a Martín ni a mí nos gustan las multitudes, así que ir a un centro comercial un sábado en la tarde es un plan casi siempre descartado de la agenda familiar (a menos que sea para ir a cine). Pero a Juan lo enloquece, así que de vez en cuando lo hacemos.

Sin embargo, debo aceptar que el último paseo que hicimos a un centro comercial lo disfruté muchísimo. Se me acercaron dos niños, una niña de 6 años y un niño de 8, a preguntarme por Martín. Apenas las mamás los vieron, trataron de detenerlos, pero les dije que estaba bien, que no había problema en que preguntaran y les expliqué por qué: si los niños preguntan y los adultos respondemos con toda la naturalidad del caso, aprenderán a afrontar la discapacidad como algo cotidiano, se darán cuenta de que no hay que temer a lo diferente y aprenderán a respetar y a vivir entre diferentes.

Fue una conversación muy divertida en la que ellos hacían preguntas básicas como por qué Martín no caminaba, ni hablaba, ni los miraba, y yo les expliqué que tenía una discapacidad y cómo había ocurrido. La curiosidad de los niños me encanta, su espontaneidad y la manera tan simple que tienen de preguntar por lo que no entienden. Las miradas de lástima e incomodidad de las mamás se fueron convirtiendo en miradas curiosas, como las de sus hijos, hasta que ellas también comprendieron que, a pesar de su discapacidad, Martín es tan sólo un niño más.

2 comentarios:

  1. Siiiiiiiii amiga, tienes toda la razon, no te imaginas cuando yo salgo con Mari por los centros comerciales y ella va en su caminador, muchos le preguntan a ella misma y ella sencillamente contesta con una naturalidad ," me falto oxigeno" a veces yo termino la explicacion, otras veces sencillamente miro la cara de los chiquitos como diciendo ahhhhhhh claro. Es mejor enfrentar esa realidad y asi mismo enseñamos a los demas a convivir y no mirar con lastima. Abrazos.

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  2. Me encanta cuando los niños me preguntan por la gastro de Gustavo, me miran con asombro y lo ven como algo super cool. Creo que los adultos deberían aprender de los niños a mirar las diferencias con naturalidad y enseñarles a sus hijos que la discapacidad es una diferencia mas, no un motivo para sentir pena y no una razón para aislar a las personas. Con amor y respeto podemos hacer mucho. :)

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