viernes, 27 de septiembre de 2013

Nosotros, los otros, los "capacitados"

La Negra, su nombre artístico es Ximena, es una de mis hermanas del alma, está yendo a hidroterapia por unos dolores que tiene y ha conocido a niños, jóvenes y adultos con discapacidad. Con su permiso, les comparto sus reflexiones y que apuntan a que no podemos dar nada por sentado, somos afortunados por, simplemente, amanecer vivos y sanos:

"En estos días me conmovía escuchar a Lina, una adolescente como de 12 años (bellísima, no se imaginan, y que está paralizada de la cintura para abajo), decir que le gustaba estar en la piscina porque el agua le daba la sensación de que podía mover sus piernas de nuevo. Luego, la terapeuta le dijo que yo a veces nadaba y me pidió que nadara para ella. Con algo de pena le hice la demostración de lo que aprendí hace unos años y ella me aplaudió y felicitó con un entusiasmo único, se despidió con un “quiero nadar como usted”.  

Otro día estuvo Mariana, una niña de tres años con síndrome de down, la cosita más hermosa y cariñosa que he visto en mi vida. Dentro de la piscina emitía gritos que luego descubrí eran de alegría pura…me acordé de mi Martincho en el agua. Después, me veía en terapia y se ponía feliz de que yo moviera el agua, de que chapuceara, de que me sumergiera, o por cualquier cosa que yo hiciera, y me aplaudía, me tiraba besos, se quería tirar de nuevo a la piscina, pero ya estaba vestidita. 

Me conmueven tanto esas manifestaciones de felicidad… y trato de que me conmueva todos los días el esfuerzo que veo en cada uno de los movimientos de mis compañeros de terapia, no sólo porque me recuerdan a Martín y su propio esfuerzo, sino porque me recuerdan que lo que para ellos es la felicidad para mí es mi cotidianidad y a veces por su mismo peso, olvidamos lo afortunados que somos, nosotros, los otros, ¿los “capacitados”?".

lunes, 23 de septiembre de 2013

Y hablando de Isabella...

Hace pocos días publiqué un Post acerca de la experiencia de Isabella, una amiguita de Martín, con la inclusión escolar. Hoy les quiero compartir un video que su mamá mostró en el colegio -a estudiantes y profesores- para sensibilizarlos frente a la discapacidad de Isa. 

Espero que lo disfruten y, más allá de conmovernos, reflexionemos acerca de qué podemos hacer para cambiar la lástima por respeto, la discapacidad por diversidad y la indiferencia por la cooperación:





jueves, 19 de septiembre de 2013

Los silencios...

A veces el silencio es la mejor respuesta o simplemente la única que tenemos por entregar... Y creo que eso me ha pasado durante las últimas semanas. Silencios para comprender lo que sucedía, silencios para afrontar lo inevitable, silencios para continuar con esta transformación interna tan necesaria pero tan difícil. 

Hace un mes aproximadamente mi abuelo se puso muy mal y afrontar esos días de incertidumbre ha sido de los momentos más duros que he vivido últimamente. Se recuperó y ahora anda tan campante por la vida como si nada lo agobiara, así lo agobie. En los momentos difíciles todo se pone a prueba y con lo que me quedé fue con un profundo agradecimiento por tener la familia que tengo, una unida, que se quiere y que se apoya.

Mi tarea ha sido tratar de asumir la muerte con más tranquilidad, dado lo inevitable de este momento, más nos vale aprender a vivirla como lo que es, sin sufrimientos de por medio y de la forma más amorosa posible. 

Estoy en la búsqueda de nuevos intereses profesionales. También cambié mi forma de alimentación y ahora voy más liviana por la vida, ¡muchos cambios a la vez! Así que ando reconociéndome en estas nuevas rutinas, disfrutándolas y experimentado nuevas prioridades.

Mi psicóloga me trae marchando, mirando para adentro todo el tiempo y revolucionándome tanto como le es posible. Ya saben, mis silencios no son fortuitos, simplemente son la única respuesta posible en momentos en que todo está patas arriba, lo que es bueno, a veces necesitamos perdernos para encontrar otros caminos más interesantes.

lunes, 16 de septiembre de 2013

Inclusión escolar, ¡sí se puede!


Isabella es una niña maravillosa, caleña, de la misma edad de Martín (8 años), a quien conocimos en Fort Lauderdale en uno de los entrenamientos de ABR. Con Martha, su mamá, hemos recorrido un largo camino como familias ABR, pero también como compañeras en un proyecto de vida similar: el de proporcionarle a nuestros hijos las mejores condiciones de vida y las mismas oportunidades que tienen otros niños de su edad.

Después de vivir experiencias muy amargas, Isa encontró un colegio que la recibiera y le ofreciera una verdadera inclusión escolar y social. La inclusión de niños con discapacidad a las aulas abre el panorama a aprendizajes enormes: vivir entre diferentes, valorar la diferencia, respetarla y comprender, por fin, que nuestra mayor riqueza es aquello que nos hace diferentes a los demás. 

miércoles, 11 de septiembre de 2013

El Mundo de Nana Banana

Gracias a este espacio, he conocido gente maravillosa, especialmente otras mamás de niños con discapacidad que son unas guerreras, mujeres muy valientes y decididas que hacen que el mundo gire más rápido. Una de ellas es Carolina Cervantes, mamá de Mariana. 

Les comparto una nota que se publicó en el diario ADN de Barranquilla:


“Yo la amo. Para mí es perfecta. Es hermosa e inteligente. Me importa un pito que los demás la miren raro o pregunten por qué no camina. Para mí ella es un ángel. Llenó de luz mi vida y me sacó del más profundo abismo”. 

¡Feliz semana!