jueves, 16 de enero de 2014

"No importa lo que yo quiera llegar a ser. Creo que puedo cambiar el mundo... Y ya que estoy tratando de cambiar el mundo, voy a ser feliz".


Sam Berns murió a los 17 años como consecuencia de la progeria (Ver artículo completo en Revista Semana). En menos de dos décadas, Sam demostró que se puede ser feliz desde la diferencia y que sí es posible vivir una vida plena, a pesar de enfrentar situaciones irremediables. 

Este año lo he bautizado como el año de la "confianza": confiar en la sabiduría de la vida, confiar en mí misma, en los que amo, en mis amigos y familia, confiar en que pase lo que pase estaremos bien, confiar en que todo tiene un sentido así no lo comprendamos en ese instante...

Al leer la historia de vida de Sam Berns, no puedo evitar relacionarla con el sentido que le estoy dando a este 2014 que inicia: confiar en que todo saldrá de la mejor manera posible. Y pienso en el dolor que deben sentir los padres de este joven, pero también en los aprendizajes que tuvieron gracias a su hijo, en lo mucho que los cambió y en las vidas que transformó sólo por existir y asumir una posición propositiva frente a su situación. Y sospecho que el dolor que sienten se ve de alguna manera apaciguado: tuvieron a su lado durante 17 años a un ser humano excepcional.

2 comentarios:

  1. Preciosa reflexion amiguita, confiar en que pase lo que pase siempre vamos a estar bien. Para ser feliz hay que aceptar la vida tal cual es y saber que siempre estaremos bien, apreciando con gratitud cada nuevo dia que se desenfolda con sus regalos de amor.

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    1. Sí amiguita, duro aprendizaje, pero ahí voy, haciendo la tarea día a día. Besos y gracias por tus palabras y por estar siempre ahí.

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